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miércoles, 25 de noviembre de 2020

La historia de una sociedad en comandita transformada, mucho después, en sociedad anónima: Caralt y Pérez



He explicado en otra entrada que la revolución industrial se hizo, en toda Europa, sin recurrir a la sociedad anónima, es decir, que esta forma societaria no se utilizó en masa en el sector manufacturero. Se reservó para los ferrocarriles, la banca y los seguros. En este breve trabajo se nos cuenta la historia de una de las empresas de hilado más importantes de Cataluña a finales del siglo XIX y comienzos del XX y cómo se organizó recurriendo a la sociedad comanditaria que estaba regulada, escasamente, en el Código de Comercio de 1829 y luego, con algo más de precisión en el de 1885. Es curioso comprobar cómo los matrimonios determinaban el destino de las empresas consolidando alianzas entre empresarios

Pérez y Hermanos SC

El origen de una de las empresas que formaron con posterioridad Hilaturas Caralt Pérez S.A. lo encontramos en la llegada de Marcial Pérez Huergo a Barcelona, proveniente de La Rioja. Sus hermanos, Matías y Lorenzo, habían emigrado a Valladolid y a Galicia respectivamente, estableciendo entre ellos una triangulación a partir del aprovisionamiento comercial y de las negociaciones de letras entre las distintas plazas. Las tres sociedades en comandita de los tres hermanos fueron realizando actividades económicas de forma conjunta durante la década de los 70, permitiendo que Marcial Pérez acumulase un capital que será la base para iniciarse como socio en Domingo y Gabriel Sociedad en Comandita, orientada a la producción de hilado de cáñamo y lino, en 1880, en plena “febre d’or”…

la primera sociedad estaba formada por siete socios, de los cuales Mariano Domingo y Pablo Gabriel serían los gerentes … los dos gerentes de la compañía de Domingo y Gabriel obtenían el 40% del beneficio y un salario, mientras que los socios comanditarios se repartían el 60% restante …. a la ampliación del capital sólo acudieron los socios que no llevaban la gerencia… se modificó el reparto del beneficio. Los socios gerentes redujeron el 40% inicial al 30% de los beneficios obtenidos, y el 70% restante se dividiría en dos mitades, una para los socios no gestores y la otra para los gestores.

La situación de la empresa cambió dramáticamente en 1883. A finales de año desapareció uno de los socios gerentes, Pablo Gabriel, llevándose consigo dinero en metálico y habiendo falsificado algunas letras de cambio de la empresa.. la empresa se encuentra en un estado crítico, casi sin dinero en la caja, con unas existencias reducidas y con fuertes deudas por parte de los gerentes. Además del aumento de capital… Marcial Pérez había invertido aproximadamente 350.000 ptas., (en forma de préstamo)…

La nueva empresa, denominada Mariano Domingo y Compañía (el socio gerente que había conducido la sociedad con Pablo Gabriel), inició sus andaduras a finales de 1883 con el nuevo capital social, con importantes deudas con los socios comanditarios y con otro grupo de acreedores donde figuran Josep Maragall y la Catalana General de Crédito.

El nuevo gerente … sólo cobraría en caso de que hubiera beneficios y su remuneración sería del 30% de éstos. Mariano Domingo asumió las deudas contraídas con Marcial Pérez, y se comprometió a devolverlas en 10 años (interés del 6% anual incluido). La muerte de Marcial Pérez sucede poco tiempo después de la constitución de la nueva sociedad, dejando a todos sus hijos varones menores. Su hija mayor, Magdalena, se había casado con Joan Puig i Saladrigas, un industrial que posteriormente participó en política defendiendo la protección de la industria catalana. Fue gracias a la gestión de este hombre que los hijos de Marcial Pérez conservaron las riendas sobre la empresa donde su padre invirtió con tan poca fortuna

… Así, a principios de 1887, Josep Maragall empieza a formar parte de la gestión de la empresa obteniendo un porcentaje del asignado a la gerencia (Mariano Domingo redujo su retribución al 20% del total del beneficio y Josep Maragall obtuvo un 10% de éste). La evolución de la empresa cambia a partir de ese momento. Los inventarios muestran un estado de la empresa mucho más saneado. Empiezan a realizarse inversiones orientadas a la renovación de la maquinaria y se comienzan a pagar las deudas que la empresa había ido adquiriendo.

A fines de 1892 parece que la empresa ya está saneada y ha repuntado. Además, algunos socios comanditarios se van de la empresa y Mariano Domingo es retirado de la gerencia por «motivos de salud».

Es en ese momento cuando se constituye una nueva sociedad: Maragall y Pérez Sociedad en Comandita… Al morir Josep Maragall, y ante la falta de interés de su hijo, el poeta Joan Maragall, en la gestión de la empresa, ésta se liquida y se forma una nueva llamada Enrique Pérez y Hermanos S.C.

… Joan Puig i Saladrigas es nombrado apoderado general de la empresa y sigue los primeros pasos de Enrique Pérez como gerente (su esposa, Magdalena Pérez, es la principal accionista de la empresa y una de las principales prestatarias durante la primera década del siglo XX).

… En 1901 dos de los principales cargos directivos de la empresa (el responsable de la administración, Juan B. Oliver, y el director de fábrica, Pablo Llobet) decidieron iniciar su propio camino fundando la empresa Oliver y Llobet Sociedad en Comandita, empresa dedicada también a los hilados y al torcido de cáñamo y, por lo tanto, competencia directa de la empresa de los Pérez, dado que podían aprovechar los conocimientos que tenían, tanto de la producción como de la gestión en el sector. De hecho, en su carta de presentación, estos antiguos empleados de Maragall y Pérez se presentaban mencionando su anterior empresa. Los años siguientes parece que rompen la tendencia al crecimiento que se había observado durante el período de Maragall. La actitud que se observa es la de conservar lo que se había conseguido con anterioridad, defendiéndose de la competencia que podía ejercer la nueva empresa salida de sus propias entrañas, con un conocimiento exhaustivo de su mercado. Los beneficios están estancados, y tanto la rentabilidad financiera como la económica se mantienen, aunque a niveles inferiores a los de la década anterior, la comandada por Josep Maragall. Pese a ello, una muestra clara de que la empresa se está saneando de forma exitosa, sin alterar su funcionamiento (siguió creciendo y modernizándose), es el hecho que las deudas con los socios a largo plazo cada vez se reducen en una mayor proporción…

Las fusiones y los cárteles

Hay indicios que en esas fechas se producen relaciones entre Oliver y Llobet y Enrique Pérez y Hermanos; se comparte información de los clientes, se unifican criterios en cuanto a rebajas y facilidades, se fijan precios para los distintos mercados, de forma que se puede afirmar que el mercado del cáñamo se convierte en precio aceptante. En estos acuerdos también aparece otra de las empresas importantes en el sector, la Marqués, Caralt y Cia.

… el caso es que, a partir de 1906, la empresa de Oliver y Llobet se encuentra en liquidación,…

Enrique Pérez se casó con Coloma Sala, cuyo padre era uno de los principales socios de otra de las grandes empresas de lino y cáñamo de Barcelona, la Marqués, Caralt y Cia. Así, en 1908, la empresa de Enrique Pérez compró parte de la maquinaria y de los terrenos en liquidación de la sociedad Oliver y Llobet. La otra parte la compró la Marqués, Caralt y Cia.

… El control de la competencia es un elemento que está también muy presente en las anotaciones de Marqués y Caralt... Así, en 1887, ya plantean la conveniencia de llegar a un acuerdo con Silvestre Pagés, con objeto de evitar la «dañina competencia». En abril de 1899, el primer contacto que recogen con Maragall y Pérez tiene esta misma razón: adquirir unas máquinas de hilar cáñamo a medias con dicha sociedad.

De la comandita a la anónima mediante la creación de una filial común (en realidad, una compañía gestora del cártel de reparto de mercados entre las dos empresas) aunque, como no sabemos su cuota de mercado, no podemos decir si lo era o no

… en esos primeros años del siglo XX… parecen existir acuerdos de colaboración entre Marqués, Caralt i Cía y Enrique Pérez y Hermanos. (pero)… las dos empresas siguieron su evolución de forma independiente hasta 1913.

Existe un documento fechado el 12 de diciembre de 1907… que es un proyecto de acuerdo entre Enrique Pérez y Hermanos y Caralt y Cia. El título «Proyecto de inteligencia entre fabricantes en los artículos que se expresan» es indicativo de algo que hemos señalado en relación a la necesidad de “educar” a los consumidores…

En 1911, se acordó entre las dos casas comerciales constituir una agencia de productos: la Agencia de productos Caralt-Pérez y Cia. Vendría a ser una “central de ventas” y la futura base de la próxima constitución de la sociedad anónima. Las dos casas comerciales unificaban toda su parte comercial y de facturación, conservando su independencia en cuanto a la gestión de las fábricas y su estatus legal. Así, la producción se mantendría separada pero la comercialización era conjunta, ocupándose la agencia de la distribución y cobro del producto. Por esta tarea y en concepto de gastos de funcionamiento, la Agencia cobraba a ambas empresas un 5%.

De cara a los clientes, se presentaban como una única sociedad y contaban con tarifas únicas, rappels sobre ventas acordadas, representación y venta unificada de cara al cliente, entre otros acuerdos. Indudablemente las ventajas eran muchas para ambas sociedades y el ahorro de gestión también.

… Resulta extraño el mecanismo de funcionamiento de la casa de ventas, ya que las redes de clientes debían ser respetadas por ambas casas, porque de otra manera hubiese sido difícil mantener el acuerdo. Todo este proceso tiene los visos de ser un largo camino para dirigir a la clientela a una gran empresa de hilaturas de cáñamo, que es, en definitiva, en lo que desembocará la agencia de ventas.

Esta agencia se disolvió el 9 de junio de 1916. Pero se constituyó una segunda en el mismo año que se denominó Caralt Pérez y Cía, antecesora directa de la sociedad anónima. El 3 de abril de 1919, la Caralt y Cia acordó la fusión con Enrique Pérez y Hnos para constituir Hilaturas Caralt-Pérez S.A.

 


Yolanda Blasco/Marc Badia-Miró, La industria del cáñamo en Barcelona: de la sociedad en comandita a la sociedad anónima (1863-1919), 2007

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