foto: Pedro Fraile
Cuenta Boehm que en
los grupos humanos primitivos de cazadores-recolectores no existen
instituciones que resuelvan los conflictos internos. Christopher Boehm, Retaliatory
Violence in Human Prehistory, The British Journal
of Criminology, Volume 51, Issue 3, May 2011, Pages 518–534, resumido en JA, La venganza, Derecho Mercantil, 2021). No hay un miembro del grupo al que se le
asignen funciones de juez. El enjuiciamiento del comportamiento de los
individuos lo realiza el grupo en su conjunto y la “ejecución de las penas” las
llevan a cabo los propios miembros del grupo descentralizadamente. (v.,
JA, ¿Cuándo es
eficiente centralizar las sanciones?, Derecho Mercantil, 2010). Es más, el que se
mete a resolver una pelea puede acabar muerto. Parecería, sin embargo, que
encargar a alguien la resolución de las disputas sería el primer candidato a la
creación de un “órgano” en el seno de un grupo. La razón de su tardía aparición
se debe a sus costes y a sus beneficios. Los costes son muy elevados en
términos de preservación de la igualdad entre los miembros del
grupo. (v., Los humanos son
aversos a la desigualdad, no sólo a la injusticia, Derecho
Mercantil, 2017 donde se resume y critica Christina Starmans Mark Sheskin & Paul Bloom Why people prefer unequal societies Nature Human
Behaviour 1 (2017). Una vez que alguien decide quién tiene
razón, será muy difícil evitar que se convierta en el jefe del grupo a los
demás efectos y generará incentivos en los demás para sobornarlo. Y
los beneficios son escasos si la formación de una “mayoría moral”, esto es, si
llegar a un acuerdo sobre la “sentencia” que merece un determinado miembro del
grupo es fácil. En un grupo de humanos que se pasan el día y la noche
hablando entre sí sobre los demás miembros del grupo, la comunicación tan
intensa facilita la formación de la opinión pública. La ejecución de la pena se
asigna a aquél para el que el coste de hacerlo es menor (en términos de
facilidad para ejecutarla y de evitación de represalias por parte de los
familiares del “condenado”) lo que conduce, generalmente, a encargar la
ejecución a un familiar del “delincuente”. Y los discrepantes siempre
pueden abandonar el grupo y formar uno propio. Lo de la “salida vs voz vs
lealtad” de Hirschmann es aplicable.
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