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viernes, 28 de diciembre de 2018

Artilugios cognitivos

Cover: Cognitive Gadgets in HARDCOVER

¿Qué nos hace animales tan peculiares ? ¿Qué tiene la mente humana que nos ha permitido transformar nuestros entornos, volvernos tan dependientes de la cooperación para sobrevivir, y por lo tanto construir los edificios de conocimientos y habilidades en los que nuestras vidas están insertas: la artesanía, la tecnología, la agricultura, la ciencia, la religión, el Derecho, la política, la historia, la música, el comercio, el arte, la literatura y el deporte?

Las respuestas contemporáneas a estas preguntas asumen que los humanos adultos tienen facultades mentales diferentes de las de todos los demás animales existentes, y que las diferencias tienen dos fuentes: la naturaleza y la crianza (nature and nurture). Ya sea que se entienda que las facultades distintivas del ser humano son simbólicas o subsimbólicas; basadas en modelos o no; de propósito general o especial; modulares u holísticas; óptimas o llenas de apaños, se supone que si cumplen con su función se debe a que estas facultades han sido moldeadas por la selección natural que opera sobre variantes genéticas (naturaleza) y a la interacción entre el sistema neurocognitivo y el medio en el que un individuo se desarrolla (la crianza).

El libro “Artilugios cognitivos: La Evolución Cultural del Pensamiento…  argumenta que las características más específicas de la mente humana provienen de una tercera fuente - la cultura. La selección natural que opera sobre variantes culturales - rasgos heredados de la interacción social - no sólo nos da creencias, herramientas y técnicas, sino que también produce nuevos mecanismos neurocognitivos. En una frase: la evolución cultural da forma no sólo a lo que pensamos sino a cómo lo pensamos. En una metáfora teológica: la evolución cultural cambia no sólo la molienda sino también los molinos de la mente humana (Tomás de Aquino, 1272; Heyes 2012a). En un eslogan contrapuntístico: los mecanismos cognitivos específicamente humanos -como el lenguaje, la teoría de la mente, el razonamiento causal, la memoria episódica, la imitación y la moralidad- no son "instintos cognitivos" (Pinker 1994), sino "artilugios cognitivos". Estos mecanismos, que están ausentes o meramente incipientes en otros animales, es verdad que no fueron diseñados por las mentes humanas, pero son productos de la acción humana y no de la acción genética. Son artilugios, ya que son partes de la mente relativamente pequeñas, pero de importancia crucial. La mayor parte de nuestro comportamiento está controlado por mecanismos que compartimos con otros animales, pero los aparatos cognitivos son los que hacen que las mentes y las vidas humanas sean tan extrañas.

La alfabetización es un aparato cognitivo. La capacidad de leer textos impresos depende de mecanismos neurocognitivos específicos. El lenguaje escrito surgió hace sólo cinco o seis mil años, es decir, demasiado recientemente en la historia humana para que hayan podido evolucionar genéticamente mecanismos neurocognitivos especializados en la lectura. Por lo tanto, en la medida en que esos mecanismos cumplen con su función, debe ser porque han sido moldeados por la evolución cultural.

Cecilia Heyes, Précis of Cognitive Gadgets: The Cultural Evolution of Thinking, 2018


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