Cómo valoran las personas la bondad de las acciones ajenas es una cuestión que depende, potencialmente, tanto de los beneficios que una acción proporciona como del coste que quien actúa asume para proporcionarlos. Una primera hipótesis sostiene que, en igualdad de circunstancias, las acciones más beneficiosas serán consideradas más bondadosas; es decir, que el beneficio será un predictor positivo de la percepción de bondad.
Una segunda hipótesis sostiene que, en igualdad de circunstancias, las acciones más costosas para el que las realiza serán consideradas más bondadosas. La razón es que el coste que A está dispuesto a asumir para beneficiar a B indica cuánto le importa B, es decir, cuánto valora su bienestar. Cuanto más se preocupa A por B, mayor será el coste que estará dispuesto a soportar para proporcionarle un determinado beneficio. Si A acepta asumir un coste elevado, realizar un gran esfuerzo o hacer un sacrificio importante para beneficiar a B, ello indica que se preocupa más por B que si sólo estuviera dispuesto a asumir un coste reducido para obtener el mismo resultado, o si no estuviera dispuesto a asumir ningún coste, o si hubiera beneficiado a B de manera accidental. Además, el grado en que A se preocupa por B es un mejor predictor de cuánto podría beneficiarle en el futuro que el beneficio derivado de una única acción presente. Desde esta perspectiva, el coste sería un predictor positivo de la bondad. Diversas versiones de esta teoría de la «señalización costosa» se han utilizado para explicar conductas como los regalos nupciales, por ejemplo los anillos de diamantes, cuyo valor objetivo para quien los recibe puede ser reducido pero que transmiten una señal de compromiso...; los intercambios que generan una pérdida neta de valor, como los regalos de cumpleaños o de fiestas, que señalan la expectativa de una relación continuada...; las donaciones benéficas poco eficaces que sirven para señalar virtud, riqueza, estatus o pertenencia a un grupo... y, en general, el denominado «altruismo ineficaz»
Una tercera hipótesis sostiene que las acciones con una relación más elevada entre coste y beneficio serán consideradas más bondadosas. Según los trabajos recientes sobre los denominados «coeficientes de intercambio de bienestar» (welfare trade-off ratios), las personas disponen de mecanismos cognitivos que utilizan el coste y el beneficio de las acciones para calcular una ratio resumida de coste-beneficio, esto es, el coste que alguien está dispuesto a asumir para proporcionar un determinado beneficio, y emplean dicha ratio para evaluar cómo las tratan los demás y cómo deberían tratar ellas a los demás... Conforme a esta teoría, asumir un gran coste para proporcionar un pequeño beneficio sería percibido como más bondadoso que asumir un gran coste para proporcionar un gran beneficio o un pequeño coste para proporcionar un gran beneficio. Esta teoría predice que la ratio coste-beneficio de una acción será un predictor importante y positivo de su bondad percibida. Como corolario, el beneficio sería un predictor negativo y el coste un predictor positivo...
Las investigaciones anteriores sobre los costes y beneficios de la bondad, y de conceptos afines relacionados con la conducta prosocial, han producido resultados dispares. Por ejemplo,
- el beneficio, pero no el coste, de las acciones prosociales predice la reciprocidad
- El coste, entendido como esfuerzo, predice la valoración moral de determinadas ocupaciones y la disposición a contribuir, así como el apoyo a las contribuciones de otros, en causas benéficas
- El coste, pero no el beneficio, predice la percepción de heroísmo y el mérito moral atribuido a las donaciones benéficas
La investigación sobre la gratitud también ha arrojado resultados contradictorios:
- el beneficio, pero no la ratio coste-beneficio, predice la gratitud
- el coste de los regalos no predice la gratitud
- el coste y la ratio coste-beneficio, pero no el beneficio, sí la predicen
- y un aumento de la ratio coste-beneficio asumida por quien beneficia a otro incrementa la gratitud
Otros estudios han mostrado que las mentiras prosociales costosas y beneficiosas predicen percepciones de benevolencia y que los actos de misericordia que benefician a otros, aunque no aquellos que benefician al propio actor, también generan percepciones de benevolencia. El único estudio que examinó directamente la relación entre beneficio, coste y bondad, entendida como calidez o cordialidad, encontró entre adultos japoneses apoyo para las teorías basadas en el beneficio y en el coste, pero no, implícitamente, para la teoría de la ratio coste-beneficio...
El Estudio 1 encontró una fuerte relación positiva entre el beneficio percibido y la bondad percibida, una relación positiva pero pequeña entre el coste percibido y la bondad, y una relación negativa también pequeña entre la ratio coste-beneficio y la bondad. Estos resultados coinciden con los obtenidos por Kawamura y sus colaboradores (2021) y respaldan la hipótesis de que la ayuda prestada por otras personas y el esfuerzo invertido en prestarla son predictores independientes de la bondad percibida. Sin embargo, no respaldan la predicción de la teoría de los «coeficientes de intercambio de bienestar» según la cual las acciones con una ratio coste-beneficio más elevada serían consideradas más bondadosas.
El Estudio 1 también mostró que los efectos del beneficio y del coste dependen en parte de quién recibe la acción. Tanto el beneficio como el coste predicen la percepción de bondad cuando el destinatario es una persona conocida, como un familiar, un amigo o un compañero de trabajo, mientras que únicamente el beneficio predice la bondad cuando el destinatario es una persona desconocida. Una posible interpretación es que asumir costes funciona como una señal de compromiso o de inversión en relaciones duraderas y repetidas, pero resulta irrelevante en interacciones breves con extraños. Sin embargo, un primer intento de replicar este efecto relacionado con los desconocidos no tuvo éxito, por lo que será necesaria más investigación para aclarar esta cuestión.
En comparación con el Estudio 1, el Estudio 2 encontró una relación positiva de magnitud similar entre beneficio percibido y bondad, una relación positiva más débil entre coste y bondad, y una relación negativa parecida entre ratio coste-beneficio y bondad. Estos resultados refuerzan el apoyo a la teoría basada en el beneficio, proporcionan un apoyo limitado a la teoría basada en el coste y no ofrecen apoyo alguno a la teoría de la ratio coste-beneficio derivada de los «coeficientes de intercambio de bienestar».
En conjunto, los dos estudios muestran que la bondad de una acción depende principalmente del beneficio percibido que genera y, en menor medida, del coste percibido necesario para producirlo. Los resultados no respaldan la predicción adicional de la teoría de los «coeficientes de intercambio de bienestar», según la cual una ratio coste-beneficio elevada sería un predictor importante y positivo de la bondad; por el contrario, los efectos observados de esa ratio fueron generalmente pequeños y negativos. Estos hallazgos sugieren que, al recomendar actos de bondad, puede ser preferible optar por aquellos que sean más eficientes en términos de coste. Dado que el beneficio fue el predictor más importante de la bondad percibida y que las acciones de bajo coste apenas sufrieron penalización alguna, los actos más eficaces son aquellos que proporcionan grandes beneficios a un coste reducido. Entre ellos se encuentran expresar gratitud, dar las gracias, mostrar respeto, escuchar con atención y simpatía, hacer cumplidos, sonreír, saludar o ponerse en contacto con alguien simplemente para hacerle saber que se está pensando en él. La bondad, por tanto, no tiene por qué consistir en acciones grandiosas o heroicas: los pequeños gestos cotidianos también importan. Además, estos actos tienen un valor especial porque otras investigaciones han mostrado que el coste es un factor decisivo para determinar si las personas están dispuestas a actuar. Las acciones de bajo coste y alto beneficio no sólo son las más fáciles de realizar y las que tienen más probabilidades de llevarse a cabo, sino también las que se perciben como más bondadosas y generan mayores beneficios.
Oliver Scott Curry, Chloe San Miguel, James Wilkinson and Mehmet Necip Tunç, The costs and benefits of kindness, J. Positive Psychology, 2026

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