(Resumen con IA)
Los autores examinan si los jueces federales de apelación nombrados en las últimas dos décadas han dictado sentencias o votos particulares que hayan entrado en los principales casebooks (manuales) utilizados para enseñar Derecho y concluyen que prácticamente no. El canon sigue dominado por los mismos jueces que lo dominaban hace veinticinco años, especialmente Richard Posner y Frank Easterbrook.
La premisa básica del trabajo es que la presencia en los casebooks constituye una medida de influencia jurídica. Las veces que una sentencia es citada por otras muestran influencia entre jueces; la inclusión en un casebook muestra influencia sobre la formación intelectual de generaciones futuras de abogados. Los editores de casebooks realizan una selección muy exigente: una sentencia sólo permanece en los libros si sigue siendo útil para enseñar. Por eso entienden que la inclusión en un casebook identifica sentencias que han adquirido un estatus especial dentro del Derecho estadounidense.
Metodológicamente, los autores examinan 51 ediciones recientes de casebooks correspondintes a 34 materias y las cruzan con los 148 jueces activos de los tribunales federales de apelación. Registran todas las decisiones de esos jueces incluidas en los libros, así como votos particulares y concurrentes relevantes. También incorporan a Posner y Kozinski como referencias históricas para comparar la situación actual con la generación inmediatamente precedente.
Los resultados son extraordinariamente concentrados. De los 148 jueces activos, sólo 34 aparecen en algún casebook y únicamente 25 son autores de alguna de las decisiones principales incluidas. Easterbrook (78 años de edad) ocupa una posición completamente dominante con dieciocho decisiones distintas y veinticuatro apariciones ponderadas. El segundo juez activo queda muy lejos. Posner, ya retirado, acumula treinta y dos entradas en el canon. La mayoría de los jueces nunca logrará que una sola de sus sentencias entre en los libros de texto utilizados para enseñar Derecho.
Un hallazgo especialmente importante es el colapso de las generaciones recientes. Los jueces nombrados por Trump aportan cinco entradas; los nombrados por Obama doce; los de George W. Bush también doce; los de Biden ninguna. Sin embargo, los autores subrayan que estas cifras exageran la relevancia real de esas aportaciones porque casi todas son apariciones aisladas en materias especializadas. No existe ningún equivalente moderno de Posner o Easterbrook. El caso más exitoso entre los jueces recientes es el de Patrick Bumatay, cuya opinión sobre coacción económica en Martinez-Gonzalez ha sido incorporada a tres casebooks de contratos, pero se trata de un caso aislado.
Los autores dedican una parte importante del artículo a mostrar que el dominio de Posner y Easterbrook no es un artefacto estadístico. Posner aparece en prácticamente todos los grandes ámbitos doctrinales: contratos, responsabilidad civil, remedios, discriminación laboral, telecomunicaciones, regulación administrativa, energía y otros. Los autores sostienen que el centro de gravedad del canon docente de 2026 sigue siendo el Séptimo Circuito de la era Reagan.
Otro resultado sorprendente es que las opiniones verdaderamente canónicas fueron escritas muy pronto en la carrera judicial de esos jueces. La mayor parte de las decisiones emblemáticas de Posner y Easterbrook surgió durante su primera década en el tribunal. Los autores destacan que Hudnut, Frier, Jordan, O'Shea y Lake River aparecieron en los primeros años de sus carreras. Esto les lleva a rechazar parcialmente la objeción de que los jueces recientes simplemente no han tenido tiempo suficiente para entrar en el canon.
El artículo examina después varias explicaciones posibles.
La primera es el cambio en la naturaleza del trabajo de los tribunales federales. Los grandes casos de contratos y responsabilidad civil que alimentaban los casebooks del primer curso podrían haberse reducido en favor de controversias sobre legislación, inmigración, regulación administrativa o imposición de penas. Los autores reconocen que esta explicación tiene fuerza, pero consideran que sigue habiendo ámbitos donde un juez podría escribir opiniones doctrinalmente influyentes.
La segunda explicación es el efecto de incumbencia. Una vez que una sentencia entra en el canon, resulta costoso sustituirla. Los autores comparan el fenómeno con las canciones navideñas clásicas: incluso cuando surgen obras excelentes, desplazar a las ya consagradas es difícil. Admiten que esto explica parte de la estabilidad de las materias tradicionales, pero no explica suficientemente por qué tampoco surgen nuevas figuras dominantes en áreas jurídicas más dinámicas.
La tercera explicación se refiere al estilo judicial. Los autores sostienen que Posner y Easterbrook escribían opiniones breves, vivas, con hechos memorables y razonamientos fácilmente discutibles en clase. En cambio, la opinión media actual sería más larga, más técnica, más colectiva y más preocupada por resistir una revisión futura. En una frase especialmente significativa afirman que «The casebook is a genre, and the current bench is mostly not writing in it».
La cuarta explicación es la que parece convencerles más. Sostienen que los jueces ambiciosos ya no escriben pensando en profesores y estudiantes, sino en públicos distintos: el Tribunal Supremo, las redes ideológicas, los responsables políticos que participan en futuros procesos de nombramiento y promoción. El juez que aspiraba a destacar en 1985 podía hacerlo escribiendo una opinión brillante sobre contratos; el que aspira a destacar en 2025 obtiene más rendimiento escribiendo votos particulares destinados a atraer la atención del Tribunal Supremo. Los incentivos competitivos han cambiado. Posner y Easterbrook eran profesores.
Los autores también consideran y rechazan parcialmente la hipótesis de que Posner y Easterbrook fueran simples excepciones irrepetibles. Admiten que ambos fueron figuras extraordinarias, pero observan que el verdadero fenómeno no es que nadie alcance su nivel, sino que tampoco existe una segunda línea de candidatos. En estudios anteriores había varios jueces con presencia importante en los casebooks. Hoy, en cambio, entre Easterbrook y el resto hay un vacío enorme.
La conclusión del artículo es que el sistema ya no recompensa la producción de opiniones concebidas para enseñar Derecho a futuras generaciones.
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