lunes, 28 de septiembre de 2026

Las personas adoptan creencias erróneas porque facilitan la obtención de status dentro de la tribu a la que el individuo quiere pertenecer


El principal problema de las irracionalidades colectivas no son las malas creencias que circulan en ellas, sino la falta de confianza que reflejan esas malas creencias. Abordar la desinformación es una estrategia que solo se enfoca en el síntoma; lo que hay que hacer en primer lugar es restaurar la confianza

La cooperación afecta a muchos aspectos de nuestra vida, incluido cómo formamos nuestras creencias. Para asegurar oportunidades de cooperación, alineamos nuestras creencias con las supuestas expectativas normativas de nuestro entorno social. Estas expectativas se gestionan, estabilizan y transforman continuamente mediante el razonamiento interactivo, un proceso que genera conjuntos o poblaciones dinámicas de razones. En determinadas circunstancias, como ocurre en la Ciencia, estos conjuntos pueden orientar a los individuos hacia creencias acertadas. Sin embargo, cuando los individuos se preocupan más por su posición social y su reputación que por la verdad, esos conjuntos generan formas de irracionalidad colectiva. 

Partiré de la distinción entre creencias intuitivas y creencias reflexivas introducida por Dan Sperber (1997). Las primeras se adoptan de manera espontánea y en gran medida irreflexiva. Las segundas, en cambio, se aceptan debido a su «contexto de validación», es decir, cuando encontramos alguna justificación para aceptarlas. Como quedará claro más adelante, esa validación o justificación no depende simplemente de que las creencias sean verdaderas. Además, las creencias reflexivas admiten grados y pueden ser bastante superficiales, hasta el punto de que a veces cabe preguntarse si quienes las sostienen realmente creen en ellas. 

Las creencias funcionan como mapas que nos permiten orientarnos e interactuar con el mundo que nos rodea. Si quiero sobrevivir al tráfico, más vale que tenga una idea bastante precisa de dónde están los vehículos pesados y potencialmente letales. Y si uno quiere evitar una infección, más vale que sepa si el agua es potable o no. La evolución no nos ha dotado de un cerebro que proporcione un modelo científicamente exacto del mundo, sino de un modelo suficientemente exacto para permitirnos interactuar eficazmente con nuestro entorno. Demasiada información, o información excesivamente detallada, aporta beneficios marginales y acaba resultando demasiado costosa. Además, puede dejarnos perplejos e incapaces de actuar. 

El hecho de que las personas modernas adopten creencias erróneas es el resultado de un análisis evolutivo de costes y beneficios. 

Como estas creencias erróneas aprovechan mecanismos de cognición moldeados por la evolución, suelen encajar bien con nuestras expectativas intuitivas acerca del mundo y, por ello, producen una percepción sesgada de la realidad. El creacionismo, por ejemplo, puede apoyarse en nuestra inclinación hacia formas esencialistas y teleológicas de pensamiento. 

Lo que tienen en común estas explicaciones es que ponen el acento en la cognición individual. (pero)... las personas adquieren gran parte de sus creencias y conocimientos a partir de otros... Esta perspectiva social ofrece también una nueva forma de entender la adopción de creencias erróneas...no es que las personas sean crédulas y estén dispuestas a creer cualquier cosa que oigan. Por el contrario, son epistemológicamente vigilantes y se apoyan en diversos indicios para valorar qué información es fiable, como la competencia, la benevolencia y la reputación de la fuente o el grado de difusión de la creencia.... (además)... las personas utilizan atajos cognitivos, como el sesgo hacia el prestigio o hacia la conformidad, para evaluar esas evidencias de segundo orden acerca de qué fuentes merecen confianza....  estos mecanismos no son infalibles. Cuando fuentes aparentemente fiables o la mayoría sostienen creencias erróneas, el individuo termina confiando en las fuentes equivocadas y adquiriendo creencias falsas. En este escenario, los individuos no son plenamente responsables de sus errores, sino que tienen la mala suerte de encontrarse en un entorno social equivocado. La irracionalidad deja entonces de ser un fracaso individual para convertirse en una característica del entorno social en que vive la persona

Funciones no epistémicas de las creencias

Al valorar la relevancia de una idea, la verdad es importante, pero no es la única consideración.

La verdad es decisiva cuando te va la vida en que sea verdad o mentira lo que te están contando o te estás creyendo. 

El ejemplo de Tomasello de la discusión sobre qué dirección tomar para cazar antílopes. Uno dice que hacia el norte y el otro que hacia el sur. Que los dos cazadores coman o perezcan de inanición depende de que sea verdad que los antílopes están en el norte o en el sur. Es lo que Lorenzo Warby llama el reality check de todas las ideas o creencias que circulan en un grupo social. La mayoría de las ideas de los escritores de ficción referidas a cómo debería organizarse la vida social prosperan porque proporcionan status a los que las mantienen y no se extinguen porque no sufren los efectos de la selección natural (los individuos que las 'portan', a diferencia de los cazadores del ejemplo de Tomasello, no se mueren de hambre ni son rechazados automáticamente por el grupo). 

A veces puede resultar más útil desde el punto de vista social adoptar una creencia falsa. El individuo puede comunicar o expresar esa creencia para producir un efecto concreto en la mente de quien le escucha: proyectar una imagen positiva de sí mismo como miembro fiable del grupo.

Véase Plácido Domingo, Clara Ponsatí e Iceta

En particular, si las creencias facilitan la cooperación, cabe esperar que intervengan al menos otros dos tipos de motivación estrechamente relacionados. El primero consiste en preocupaciones de carácter coalicional: qué creencias permiten alinearse con el propio grupo y oponerse al grupo rival. El segundo consiste en preocupaciones reputacionales, es decir, relacionadas con la posición que se ocupa dentro del grupo. Poseer una buena reputación es fundamental en un contexto humano de cooperación. De ella depende que las personas relevantes de nuestro entorno nos consideren dignos de confianza y quieran colaborar con nosotros. 

En resumen, las personas adoptan creencias no porque sean verdaderas, sino porque son instrumentos útiles para la interacción social y para facilitar la cooperación. Estas creencias ayudan a orientarse en el entorno social más que en el entorno natural. O, como afirmó Williams, son «socialmente adaptativas». Con ello hemos modificado la concepción epistemológica tradicional de la irracionalidad en dos sentidos. En primer lugar, la irracionalidad es una propiedad del colectivo al que pertenece el individuo. En segundo lugar, las creencias no siempre cumplen funciones epistémicas; con frecuencia cumplen funciones sociales . Sin embargo, ambas perspectivas no se han integrado adecuadamente. El enfoque colectivo sigue suponiendo que las creencias sirven primordialmente para conocer la verdad, mientras que la teoría de las creencias socialmente adaptativas continúa centrada en el individuo. Ha llegado el momento de combinarlas y examinar exactamente a qué entorno se adaptan las creencias. 

La cooperación requiere que los individuos compartan una misma creencia acerca de cuál es la situación y qué debe hacerse... Ello exige capacidades cognitivas para evaluar las propias creencias y las ajenas y determinar cuáles consideran aceptables. 

Hay creencias que la realidad no refuta nunca y, por tanto, son 'baratas' de mantener 

Un católico puede apreciar profundamente la idea de que María es la madre de Dios, aunque de ello no se desprendan muchas consecuencias prácticas. Un estudiante puede creer que la teoría cuántica es correcta, aunque ello no afecte a su vida cotidiana. La validación de una creencia reflexiva puede proceder de la confianza depositada en la fuente de información («Acepto la teoría de la evolución porque me la enseñó el profesor») o de las razones que apoyan la creencia («Acepto la teoría de la evolución por las pruebas que la respaldan, incluidos los fósiles, la biogeografía, la embriología, la genética, etc.»). En ambos casos, llegamos a aceptar una creencia reflexiva cuando disponemos de una justificación adecuada para hacerlo. Podemos remitirnos a la fiabilidad de la fuente o a la razonabilidad del contenido...  

.. el enfoque epidemiológico se aplica... a las creencias científicas, y a las razones que las respaldan. Cuando los científicos se convencen de una determinada creencia, adoptan también sus justificaciones y posteriormente pueden utilizarlas para persuadir a otros. Si tienen éxito, esos otros adoptarán a su vez tanto la creencia como las razones que la sustentan. De este modo, no solo se difunden las creencias, sino también las razones que los científicos invocan de forma sistemática como justificaciones y argumentos. Las razones que logran difundirse determinan qué creencias son aceptables para los científicos y cuáles no. En conjunto forman una población de razones que ejerce una fuerte presión selectiva sobre las creencias: elimina las irracionales y favorece las racionales... 

¿por qué las poblaciones de razones no tienden a resistir y eliminar las creencias erróneas?...  Los individuos no determinan por sí solos esos criterios de evaluación. Más bien, tienden a ajustar sus creencias a los criterios que consideran predominantes en los círculos sociales relevantes para ellos. Solo así sus creencias pueden producir el efecto social deseado. Si Amy, por ejemplo, justifica su negativa a cumplir las restricciones impuestas durante la pandemia invocando una conspiración gubernamental, supone que esa razón será bien recibida en la comunidad con la que se identifica y mal recibida en aquella a la que se opone. Conoce los criterios que el grupo propio y el grupo rival aplicarán al evaluar su creencia. Dicho de otro modo, los criterios mediante los que valoramos las creencias no son individuales, sino culturalmente compartidos... 

Quien desea ser reconocido como un ecologista comprometido debe alinear sus creencias con las expectativas normativas del grupo al que quiere pertenecer. Solo así puede conservar su reputación como miembro fiable. Estas expectativas surgen de aquello que el grupo considera defendible mediante razones y, por tanto, justificable. La energía nuclear y la modificación genética son consideradas peligrosas por una variedad de razones relacionadas con la seguridad, las consecuencias socioeconómicas y los impactos ambientales. Además, la evidencia científica se vuelve sospechosa debido a acusaciones acerca de posibles intereses financieros o industriales de los científicos implicados... las personas adoptan creencias que señalan su pertenencia al grupo, preservan su reputación y refuerzan la función de las creencias como marcadores de identidad que permiten coordinar acciones y diferenciarse de los grupos rivales... la adopción de creencias erróneas, incluidas las teorías conspirativas, está vinculada a la identidad moral y a la moralidad entendida como cooperación... Las creencias de las personas no son simplemente el resultado de «sesgos cognitivos o fallos de razonamiento», sino que están relacionadas con las normas morales y los grupos con los que desean o no desean asociarse. ... suelen reaccionar de manera defensiva cuando sus creencias son cuestionadas o atacadas. También experimentan vergüenza cuando se demuestra que estaban equivocadas y se enfadan cuando otros se niegan a ver las cosas como ellas. 

La calificación de un colectivo como irracional procede siempre de alguien situado fuera de ese colectivo (el cuento del traje del emperador: es el niño el que grita que el rey está desnudo)

No hay comentarios:

Archivo del blog