El otro blog para cosas más serias

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domingo, 10 de mayo de 2020

"No Bourgeois, No Democracy"

Salida, voz y lealtad: Respuestas al deterioro de empresas ...

La presencia de un partido comunista-populista en el Gobierno de España hace que cobre actualidad un trabajo como el que resumo a continuación. En él se analiza el papel de la opción de “salida” dentro de la tríada de Hirschmann (salida, voz y lealtad) en preservar la democracia y un gobierno representativo que atienda a los deseos de la población.

Comienzan los autores con el ejemplo del régimen de la República Democrática Alemana que parecía estable hasta 1989 y su población leal. Los autores dicen que no había lealtad. Lo único que había era ausencia de opciones de salida. Por tanto,

"es inapropiado utilizar la movilización política o la falta de ella, como revelación de las preferencias de los ciudadanos. pueden permanecer en silencio porque están satisfechos  o estar insatisfechos pero no esperan que el uso de la voz sea efectivo"

En ausencia de una opción de salida – huida hacia el Oeste o cambio de régimen – y desechada la participación política – la voz – como medio para influir sobre el sistema, al ciudadanos de la DDR no le queda otra que la – aparente – lealtad:

el ciudadano no elige la lealtad debido a un apego especial al Estado o porque piensa que el Estado finalmente responderá (o podría hacerlo); elige la lealtad porque es incapaz de hacer otra cosa”.

Del ejemplo de la DDR los autores deducen que la presencia de más o menos voz o la apariencia de lealtad pueden ser indicaciones confusas o erróneas sobre la capacidad de los ciudadanos de influir sobre las decisiones públicas.  

"Ser poderosa es como ser una dama. Si tienes que decirle a la gente que lo eres, no lo eres"(Thatcher). La gran idea de Hirschmann de que los ciudadanos suficientemente poderosos nunca necesitan usar su voz porque ya están consiguiendo que el Estado haga lo que quieren está claramente demostrada en nuestro modelo. Lo que sigue siendo un tanto cuestionable es su implicación de que el uso de la voz puede ser tomado como una señal de que el ciudadano carece de poder.

Es decir, el ciudadano puede no alzar la voz, no sólo porque – como en el chiste del niño que no habló hasta los veinte años porque hasta entonces todo estaba bien – el Estado esté adoptando las decisiones que corresponden a sus preferencias, sino también porque sabe que

el Estado la ignorará y, por lo tanto, opta por seguir siendo leal en lugar de usar la voz”. En efecto, es la decisión de demostrar lealtad, más que el uso de voz, lo que señala la impotencia frente a las decisiones estatales que afectan negativamente a los ciudadanos”

Y, desde el punto de vista del Estado, tendrá incentivos para adaptarse a los deseos de los ciudadanos si cree “que el ciudadano tiene una amenaza de salida creíble con una probabilidad suficientemente alta”. Ahora bien, si la opción de salida está disponible sólo creíblemente para una parte de los ciudadanos, “la incapacidad del Estado para distinguir entre los diferentes tipos de ciudadanos aumenta claramente el poder de los ciudadanos que carecen de amenazas creíbles de salida”. Los que tienen una opción clara de salida – irse a vivir a otro país – actúan así como “vengadores vicarios” de aquellos que no tienen esa opción lo que “empodera” a los ciudadanos frente al Estado y mejora, digamos, su posición negociadora. Y, concluyen los autores que, sobre esa base, se puede hacer una predicción:

la democracia (gobierno limitado) sólo surgirá y sobrevivirá cuando el Estado (la Corona) dependa de las élites económicas (Parlamentarios) que tienen una opción de salida creíble (activos móviles). Este argumento central puede expresarse de manera más amplia: es más probable que surja y sobreviva un gobierno representativo (del que la democracia es un ejemplo) cuando los gobernantes de un país dependen de un segmento de la sociedad formado por un número relativamente grande de personas que poseen activos móviles. Barrington Moore Jr. (1966, 418) planteó esencialmente el mismo argumento de manera bastante sucinta en su análisis magistral de los orígenes sociales de democracia y dictadura -

¿Qué grupos sociales poseen activos “moviles” y, por tanto, pueden amenazar creíblemente al Estado con la “salida” si el Estado desoye la voz de los ciudadanos? Los autores distinguen al grupo de los titulares de activos fijos – por ejemplo, el dueño de una mina o de una central eléctrica – que están expuestos a la expropiación estatal y no pueden “salir” del país y los que tienen activos financieros o, en general, muebles que pueden ponerse al abrigo del gobierno en otro país.

Nuestro análisis del juego salida-voz-lealtad muestra que el Estado tenderá a estar atento a las necesidades de los tenedores de activos líquidos y a responder relativamente poco a los tenedores de activos fijos, incluso si el Estado depende por igual de ambos grupos. Esto sugiere que cuando los estados dependen de los tenedores de activos líquidos para la inversión y los recursos, es más probable que acepten límites a su comportamiento depredador. Esta inferencia está respaldada por numerosos estudios empíricos que demuestran que es poco probable que la democracia emerja o sobreviva en Estados en los que predominan los poseedores de activos fijos y los recursos naturales.

Sin embargo,

Cuando el capital humano (el activo líquido por excelencia) se convierte en el motor del crecimiento económico de un país, el Gobierno se ve obligado a negociar con los titulares de estos activos de tal manera que la democracia es inevitable

Lo que lleva a ser optimista respecto de la extensión de la democracia en el mundo en la medida en que la globalización “conduce a una mayor movilidad de los activos y una mayor dependencia del capital humano”

En fin, si los demás ciudadanos – los menos ricos – comprenden que sus élites económicas tienen “opciones de salida creíbles”, sumarán sus votos para limitar la capacidad depredadora del Estado lo que explica por qué pueden coexistir democracia y amplios niveles de desigualdad en una Sociedad.

"las dictaduras cuyos ciudadanos no pueden amenazar creíblemente al Estado con la «salida» funcionan  más o menos bien porque los ciudadanos no tienen más remedio que seguir invirtiendo, aprovechar al máximo lo que se les ofrece y esperar que el Estado no sea demasiado depredador...(DDR) ... Por el contrario, las dictaduras en las que los ciudadanos tienen alternativas creíbles de salida no funcionarán porque los ciudadanos se llevarán sus activos a otros lugares para evitar la depredación del Estado" (Venezuela)


William Roberts Clark/Matt Golder/Sona N. Golder, Power and Politics: Insights from an Exit, Voice and Loyalty Game, 2006

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