El otro blog para cosas más serias

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miércoles, 19 de junio de 2019

Dinero de Facebook: la nueva Libra



Los activos que respaldan la Libra son la mayor diferencia entre ella y muchas criptomonedas existentes que carecen de tal valor intrínseco y por lo tanto tienen precios que fluctúan perceptiblemente porque éstos se basan en las expectativas de los que compran y venden la criptomoneda. Sin embargo, Libra es una criptomoneda por lo que posee las propiedades que hacen a éstas más atractivas: la posibilidad de enviar dinero rápidamente, la seguridad de la criptografía y la libertad de transferir fondos entre países. Igual que se puede usar el teléfono para enviar mensajes a cualquier parte del mundo, con Libra, se podrá hacer lo mismo con el dinero: transferirlo al instante, de manera segura y a bajo costo.

Para lo que sigue he utilizado este artículo de Matt Levine y este documento donde se describe Libra (al que pertenece la cita de arriba).

Libra como criptomoneda estable


Libra es un medio de pago basado en la tecnología de cadena de bloques “una divisa digital basada en la tecnología blockchain” dice Facebook. El objetivo de Facebook es proporcionar acceso a los servicios bancarios a miles de millones de personas en el mundo que ahora no los tienen o los tienen muy precarios – pago y cobro, esto es, servicios de caja, por medios electrónicos – y hacerlo superando las fronteras nacionales. Para hacerlo, se crea una moneda propia convertible en cualquier moneda nacional. Se trata de una moneda no estatal de segundo orden.

De segundo orden porque su valor de cambio depende de una reserva – de un fondo – formada con activos financieros de las principales monedas del mundo, esto es, dólares, yuanes, euros y deuda pública, por ejemplo, de los países correspondientes.

Es una criptomoneda que se pretende que no sufra el problema de las criptomonedas existentes: la volatilidad. La volatilidad de las criptomonedas tiene su origen en que las existentes no son, ni siquiera de forma relativamente importante, medios de pago de bienes o servicios. Son “activos financieros” que, inevitablemente, se convierten en objeto de especulación. Es el sentimiento de los inversores el que determina el valor de cada criptomoneda en cada momento. Facebook quiere evitar que la Libra – que es como se llama su criptomoneda – sea un “activo financiero”, un depósito de valor, objeto de inversión. Quiere que sea sólo un medio de pago.
Los activos que respaldan la Libra son la mayor diferencia entre ella y muchas criptomonedas existentes que carecen de tal valor intrínseco y por lo tanto tienen precios que fluctúan perceptiblemente porque éstos se basan en las expectativas de los que compran y venden la criptomoneda
Se pregunta Levine si Libra puede sustituir a las monedas nacionales y las transacciones pagarse en Libras si “gana aceptación generalizada” y tal aceptación podría lograrla si resulta ser más estable que las monedas nacionales que componen la cesta que respaldará libra. Esto dependerá de que Libra se convierta en la principal moneda de internet. Si lo hace, – y este es el otro gran “si” – y, a mi juicio, si los que la usan obtienen también sus ingresos en Libras, Libra podrá desplazar a las monedas nacionales. Porque, aunque como dice Levine, Libra sea más estable que esas monedas y la gente cambie su moneda nacional por Libra con tendencia creciente, lo decisivo seguirá siendo si esas personas (i) obtienen sus ingresos en Libra o en una moneda nacional y, además, (ii) qué proporción de los ingresos de cada individuo se obtengan fuera de internet. Piénsese en que Uber o AirBnB utilicen Libra para los pagos y cobros que se hacen en su plataforma. Los que alquilan casas en AirBnB empiezan a recibir sus ingresos en Libras y empiezan a pagar sus compras en internet en Libras. El ascenso a moneda hegemónica de Libra depende, pues, de que las empresas paguen los salarios de sus empleados y los servicios de sus proveedores en Libras. 

Libra reduce los costes de transacción del tráfico de pagos donde éstos son muy elevados


Además, al unificar la moneda de pago – moneda de segundo orden – reduce los costes de transacción del tráfico de pagos. Los pobres pagan más por los servicios financieros. Si los proveedores de bienes y servicios en internet aceptan Libras, los consumidores convertirán su moneda en Libras para pagar tales bienes y servicios y, la Libra acabará desplazando en internet a las monedas nacionales y a los medios de pago actuales . Al utilizar la tecnología de blockchain (el programa informático será libre) y la infraestructura de Facebook (todo el que tenga una cuenta de Facebook sólo necesitará añadir una “cuenta corriente” de Libra), los costes de realizar tales pagos y cobros pueden reducirse extraordinariamente. Libra es una divisa internacional “una moneda nacida ya con una naturaleza informática que reúne las características de las mejores monedas mundiales: estabilidad en su valor, baja inflación, amplia aceptación y fungibilidad”

Libra es una criptomoneda con tecnología de cadenas de bloque (blockchain) pero no completamente descentralizada


La tecnología blockchain permitirá reducir los costes de acceso a los servicios bancarios para los miles de millones de personas en el mundo que tienen un acceso a internet a través de un teléfono móvil pero no tienen acceso a una cuenta bancaria. Para los clientes de los bancos de los países ricos, Libra parece prometer una vida “más plena” en internet. Nuestra actividad económica en internet se contabilizará, no en la moneda que usamos en nuestra vida normal, sino en Libra. Todos acabaremos teniendo una cuenta-Libra en Libras cuyo saldo, probablemente, se conecte automáticamente con nuestra cuenta bancaria en la moneda nacional. Aunque Facebook dice que se trata de introducir “the internet of money”, más bien parece que se trata de introducir “the money of internet”

Del dinero-oro al dinero contable: “la desmaterialización” del dinero


Matt Levine trata de explicar Libra apelando a la idea del dinero contable que ha sustituido en amplísima medida al dinero físico primero (los “trozos” de oro o plata, esto es, a la moneda) y al dinero papel (documentos, títulos-valor, esto es al “papel-moneda”) después. El dinero contable es al dinero lo que las anotaciones en cuenta son a los títulos-valor: la “desmaterialización” del dinero. Como ha ocurrido en el mundo de los títulos-valor, la sustitución del dinero moneda o el dinero papel por apuntes contables ha sido posible porque se ha sustituido una tecnología – la de la posesión de un bien escaso, transportable y “legible”  – por otra – la jurídica: el Derecho – que reconoce la validez, la eficacia solutoria de las transacciones de los apuntes contables y garantiza la corrección mediante la promulgación de las reglas conforme a las cuales debe llevarse tal contabilidad incluyendo sanciones, también penales, para el caso de que tales reglas no se cumplan. El apunte contable como forma de pago. Otro triunfo del Derecho sobre los fenómenos físicos, de lo simbólico sobre lo real.

Como dije en otra ocasión, los contratos que tenemos con los bancos son “contratos de contabilidad” (como lo son también los contratos de suministro con la compañía eléctrica o la de telecomunicaciones). La empresa suministradora – el banco – “lleva la contabilidad” de nuestra relación. El contrato de servicio de caja – la cuenta bancaria – tiene como prestación principal a cargo del banco “llevar nuestra contabilidad”, actuando como agente de cobros y pagos por nuestra cuenta. Esta explicación me parece más correcta que la de Levine respecto de la función de los bancos en lo que al tráfico de pagos se refiere. Los bancos no crean dinero cuando actúan como principales agentes del tráfico de pagos en nuestra Sociedad. En esta función, la estructuración y regulación de los bancos no trata de “asegurar que el dinero es escaso y se asigna a unos u otros en las formas aprobadas socialmente”. Se trata de asegurar que la contabilidad de los bancos – que es la que documenta los intercambios de bienes y servicios por dinero que tienen lugar en la Sociedad, lo hace “fielmente”, esto es, como si se hubieran pagado tales bienes y servicios con la entrega física de dinero-moneda.

En este marco, las criptomonedas no sustituyen a las entradas contables de un banco, ni siquiera a las entradas contables de todos los bancos. Las criptomonedas eliminan la necesidad de un tercero – los bancos – “de confianza” que lleve la contabilidad de las transacciones. Y, para poder prescindir de estos terceros, necesita asegurar que la cantidad de dinero – de monedas – que pueden utilizarse para pagar está determinado o es determinable de una forma mecánica, no por la voluntad, de nuevo, de un tercero, en el caso del dinero, del Estado o alguno de sus órganos. Como con el dinero de los Estados, los creadores de una criptomoneda deben convencer al público de que acepten la criptomoneda como pago de los bienes y servicios que suministran.

Una moneda de segundo orden. Libra no es dinero fiduciario


Libra será una “moneda de segundo orden”. Estará completamente respaldada por activos en las principales monedas mundiales. Se empezará con un fondo puesto por Facebook y otros y cada vez que se haga una emisión de Libras, se añadirán dólares, yuanes o euros a ese fondo. Es decir, Facebook no va a crear dinero. Libra es una moneda de segundo orden que “sustituye el dinero fiduciario normal por dinero llamado Libra”
cualquier persona que tenga en su cuenta Libras tiene un alto grado de seguridad de que podrá convertir su moneda digital en moneda local fiduciaria a un tipo de cambio determinado, del mismo modo que cambia su moneda por la del país al que está viajando.
El fondo que respalda la nueva moneda generará rendimientos que, como los beneficios de un banco central, se repartirán a Facebook y a los demás inversores que hayan conformado ese fondo, no a aumentar el valor de las Libras.

Se crea una “Asociación Libra”


(“sorprendentemente”, es una asociación de Derecho suizo con sede en Ginebra) que gestionará la cadena de bloques (blockchain) a través de la cual se realizarán las transacciones en la moneda Libra y se crearán nuevas Libras que serán financiadas por los miembros fundadores de la asociación. Los miembros son algunas de las principales empresas que participan en el comercio electrónico a través de internet: empresas de tarjetas de crédito y medios de pago (Mastercard, Visa, Stripe y Paypal) compañías “como Uber y Lyft y Spotify y eBay, además de compañías de cadenas de supermercados, capitalistas de riesgo y organizaciones sin fines de lucro- y la posibilidad de que se agreguen más”. La Asociación actuará como banco central de Libra: gestiona el fondo que respalda las monedas emitidas y conserva el monopolio de creación – acuñación – y destrucción de Libras. Los participantes pueden comprar a la Asociación las Libras que necesiten a cambio de activos fiduciarios que engrosan el fondo y la Asociación actúa igualmente de contraparte de estos participantes si desean vender sus Libras. “la Reserva Libra actúa como un "comprador de último recurso"” y en la medida en que siempre hay activos financieros en la reserva para rescatar todas las Libras en circulación, no puede producirse una “estampida” como ocurre con los bancos y las monedas tradicionales.

¿Cuál es la naturaleza jurídica de Libra?


¿es un banco? ¿es un establecimiento financiero? ¿es una entidad de servicios de pago? Esta pregunta dirige la atención al principal desafío para Libra: ¿cómo reaccionarán los Estados que emiten las principales monedas? Si reaccionan “bien”, Libra puede verse como el embrión de una moneda mundial que, a diferencia del euro, no tiene su origen en un tratado internacional. Si reaccionan hostilmente, Libra no será nada más que otra criptomoneda. Recuérdese que, aunque se pretende que Libra acabe siendo una criptomoneda que funciona en blockchain de forma completamente descentralizada, en el documento en el que se describe Libra se lee que
para garantizar que Libra sea realmente abierta y que funcione siempre en el mejor interés de sus usuarios, nuestra ambición es que la red Libra se convierta en una red sin permisos (o sea, completamente descentralizada) El problema es que no creemos que exista, hoy por hoy, una solución eficaz que pueda ofrecer la escala, la estabilidad y la seguridad necesarias para dar soporte a miles de millones de personas y transacciones en todo el mundo a través de una red completamente descentralizada basada en cadenas de bloques. Uno de los objetivos de la asociación será trabajar con la comunidad para investigar e implementar esta transición, que comenzará dentro de los cinco años siguientes al lanzamiento público de la cadena de bloques Libra y su ecosistema.
Es una actitud “económica” y prudente. Porque la reacción de los Estados dependerá, en cierta medida, de que puedan controlar la nueva moneda. Y si ésta se gestiona de forma completamente descentralizada, los Estados no colaborarán. Porque la descentralización pone a los Estados – como emisores de dinero fiduciario – a competir unos con otros. Eventualmente, cada uno de ellos – incluso los EE.UU. – individualmente considerado sería prescindible. El fondo de respaldo de la moneda Libra podría prescindir de alguna de las grandes divisas internacionales lo que eliminaría la eficacia de cualquier veto por parte de un Estado individual. Libra podría convertirse en hegemónico y condicionar la política monetaria de cada uno de los países mediante sus adquisiciones o ventas de activos financieros en la moneda nacional para su fondo de reserva si éste alcanza un tamaño descomunal. Si Libra se convierte en la moneda hegemónica en Internet y cada vez más empresas pagan a sus empleados en Libras (piénsese en las multinacionales con centros de trabajo repartidos por todo el mundo), eventualmente, la Asociación Libra controlará la política monetaria de los Estados actuales, “castigando” – vía compras o ventas de la divisa nacional correspondiente o deuda pública del país emisor de la divisa – a los Estados que creen demasiado dinero. Su capacidad de influencia dependerá, pues, de su éxito como medio de cambio.

Pero los vetos nacionales a la nueva moneda pueden ser muy eficaces en la fase de lanzamiento de Libra. Si, por ejemplo, Estados Unidos prohíbe a sus ciudadanos y a sus bancos utilizar Libra, las posibilidades de éxito de la nueva moneda tenderán a cero. Digan lo que digan nuestros posmodernos de izquierdas, el poder sigue estando donde estaba.

En fin, un proyecto de semejante escala puede generar muchas innovaciones accesorias que afecten igualmente a las tareas tradicionalmente reservadas en exclusiva al Estado. Por ejemplo, “an open identity standard” “un estándar de identidad abierto” es decir, un carné de identidad para cada individuo en el mundo que nos sirva para realizar transacciones en internet. De nuevo, se trataría de la realización por parte de particulares de funciones típicamente estatales.

Las transiciones


Otra observación pertinente a la luz de este proyecto es que los cambios en la tecnología de la cooperación entre los humanos se introducen, normalmente, de forma paulatina, en el seno de un grupo desde el que se extienden conforme se extiende el grupo. Es raro que una tecnología o una institución cultural se introduzca de forma disruptiva eliminando inmediatamente la precedente. Tal cosa puede ocurrir cuando la interacción entre dos grupos humanos tiene forma de conquista y guerra pero lo normal es que si las relaciones entre individuos son pacíficas, las tecnologías y las innovaciones culturales se introduzcan mediante transiciones. Todo lo que no es trauma es transición.

Y, una vez más, ¿the winner takes it all?


Dice Levine que aunque Internet  parece el summum de la descentralización, en el sentido de que no hay ninguna instancia central que actúe como nexo de todas las interacciones que se producen en la red, no es nada “democrática” porque una sola empresa se acaba haciendo con todas las transacciones de un determinado tipo que se realizan en internet. Pone el ejemplo de Google con las búsquedas, Amazon con las compras o Facebook con las noticias. Eso no se debe, naturalmente, a nada especial de internet sino a las economías de escala y el coste marginal igual a cero de servir a un cliente más en el ámbito de internet. Pero su punto es que, si esto pasa con cualquier bien que se “distribuye” a través de internet ¿por qué con el dinero habría de ser distinto? Dice Levine:
si se reemplaza la tecnología tradicional de regulación social de la creación de dinero con un nuevo tipo de tecnología informática de creación de dinero, lo más probable es que el poder para crear dinero termine no tanto en manos de hackers individuales de espíritu libre repartidos por el mundo, como en manos de alguna gigantesca compañía tecnológica.

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