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viernes, 12 de julio de 2019

La prohibición de la usura y la mutualidad



Tras explicarnos que también en Asia existió una prohibición de usura en la Antigüedad y que se distinguía, como en el resto del mundo, entre préstamos “al consumo” y préstamos comerciales, Rajan explica cómo la prohibición del cobro de intereses y la consideración de las relaciones como “no jurídicas” mejoraba el bienestar del grupo. Como he explicado muchas veces (v., entradas relacionadas), a través de los intercambios, los miembros de una comunidad logran realizar las ventajas de la especialización y división del trabajo. A través de la puesta en común de los activos y de la producción en común – del “contrato de sociedad” – los grupos humanos logran obtener las ventajas de las economías de escala y el aseguramiento de los riesgos, o sea, las ventajas de la mutualidad.
La prohibición de la usura dentro de la comunidad significaba esencialmente que los miembros de la comunidad se aseguraban unos a otros contra la adversidad. Si las cabras de un miembro de la tribu morían accidentalmente, su dueño podía acudir a los vecinos a los que la desgracia no les había afligido en busca de ayuda hasta poder reconstruir su rebaño, prometiendo devolverle el favor cuando su suerte mejorara.
Es decir, no rigen las reglas de los intercambios jurídicos: los contratos han de cumplirse, los contratos crean vínculos, el deudor responde con todos sus bienes presentes y futuros. Rigen las reglas del intercambio de favores: pide cuando necesites, da cuando te sobre; compensa en el largo plazo, no busques el equilibrio en cada transacción. Lo interesante de la exposición de Rajan es cómo analiza los beneficios para el grupo de tal forma de articular las transacciones entre los miembros de una tribu porque nos da pistas de por qué este sistema de intercambios ha de abandonarse cuando los grupos crecen en tamaño si se pretende salir del nivel de subsistencia. ¿Por qué es eficiente, en este entorno de grupos pequeños que viven al borde de la inanición prohibir el préstamo con interés?
Una prohibición de cobrar intereses tendría una serie de efectos beneficiosos en este contexto. Cuando las personas viven cerca del límite de la subsistencia, estarán dispuestas a prometer cualquier cosa para garantizar la supervivencia de su familia. Si la comunidad es pobre y sólo unos pocos tienen recursos en un momento dado, esos pocos tendrían un tremendo poder de negociación sobre los necesitados. Si no se prohíbe cobrar intereses exorbitantes, una mala racha de algunos miembros de la tribu podría llevarlos a estar endeudados permanentemente y, por lo tanto, a acabar siendo esclavizados por los miembros más afortunados. Con el tiempo, los esclavos tendrían pocas razones para trabajar, la tribu se empobrecería aún más y el conflicto se incrementaría.
por no añadir que siempre podrían marcharse a otro lugar lejos del alcance de sus nuevos “amos”. Los jubileos de la antigüedad se explican por esta razón
Sin embargo, en cambio, si el cobro de intereses fuera limitado o estuviera directamente prohibido, los miembros más acomodados tendrían pocas alternativas para dar un uso rentable a sus excedentes. Se verían obligados a ayudar a sus vecinos o parientes cercanos con préstamos sin intereses, acumulando así favores de los que podrían beneficiarse cuando ellos mismos se vieran afectados por la adversidad.
Recuérdese lo del “refrigerador social” (los estómagos de los vecinos – a los que se invita a la fiesta – sirven de alacena). Y, del otro lado, los que reciben el favor – que no el préstamo – valoran más el favor (si no reciben la ayuda, mueren) que el que lo hace, de modo que estas transacciones no jurídicas aumentan el bienestar del grupo:
Los que están al borde de la inanición valoran más la cantidad ahorrada en intereses que el prestamista bien alimentado. Además, en una tribu pequeña, ayudar a los miembros de la tribu a sobrevivir también iría en el propio interés del que ayuda. ¿Por qué? Porque los ayudados serán, normalmente, personas próximas – a menudo parientes – al prestamista, esto es, personas con las que se intercambia y se trabaja todo el tiempo. Dejando a un lado los lazos de amistad, si las personas de confianza perecieran en tiempos difíciles, uno tendría que construir nuevas relaciones, necesariamente con desconocidos, lo que supone un esfuerzo potencialmente costoso.
De modo que ante el dilema para los miembros de la tribu entre ayudarse mutuamente de forma gratuita y la servidumbre por deudas, con la incertidumbre de quién acabaría siendo el amo y quién sería esclavizado, tal vez no sea sorprendente que hayan optado por prohibir la usura. En cierto sentido, por lo tanto, la prohibición de la usura creó una renta, o superávit -el interés que no se podía cobrar- que se compartiría dentro de la comunidad para fortalecer los vínculos.

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1 comentario:

manuel dijo...

Antes de nada decir que me gusta mucho el blog, porque aprendo de temas jurídicos y variados que conozco menos.
Pero en este caso te diría que lo que defiende la entrada es erróneo y es un debate más que superado. Creo que lo estás viendo desde la perspectiva moral, lo que debería ser, lo que te gustaría que fuera. Y a mí también. Pero no de lo que pasa en realidad. Lo que pasa en realidad es que el dinero (o capital) es un bien, y como bien al intercambiarlo tiene que tener un precio. Que es el interés. Un precio porque yo renuncio durante un tiempo a ese bien para prestártelo a ti y que tú lo disfrutes.
Si se prohibe el interés, se elimina el incentivo para el ahorro. Tendré un pequeño colchón para mí y me gastaré todo lo demás.
Si no existe ahorro no se pueden llevar a cabo las inversiones en bienes de capital y en capital humano (formación).
Si no se invierte en bienes de capital y formación, la producción y la productividad se estancan o incluso declinan (porque al menos habría que cubrir su deterioro).
Son los bienes de capital y el capital humano los que aumentan la producción total y harán que la sociedad progrese.
Repito que también me gustaría que el mundo fuera más humano y solidario. Pero no se trata de lo que nos guste. Se trata de lo que es.
Saludos.

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