miércoles, 13 de marzo de 2024

Michael Tomasello: la evolución de la agencia en los seres vivos (III): simios y humanos

 


Simios

Tienen una agencia individual muy superior al de los mamíferos en general 

Los grandes simios toman decisiones individuales de manera distinta, dependiendo tanto del contexto como de su estado interno. Por ejemplo, en términos de estado interno, los chimpancés en la naturaleza se involucran más frecuentemente en la actividad de alto riesgo de cazar monos cuando hay abundancia de recursos vegetales y frutales disponibles. Esto presumiblemente les permite tener opciones alternativas en caso de que la caza falle. Así, los grandes simios toman decisiones que son sensibles tanto al contexto como al estado interno, ejerciendo de esta manera su agencia individual. 

Pero quizás la mayor diferencia en la toma de decisiones entre mamíferos y grandes simios reside en cómo los individuos monitorean y gestionan su incertidumbre. Las ratas, por ejemplo, pueden optar por evitar una opción incierta con una gran recompensa potencial y elegir una alternativa más segura con una recompensa menor. Los simios también hacen esto; sin embargo, no solo supervisan su incertidumbre de manera ejecutiva, sino que también reflexionan y controlan el proceso de toma de decisiones en sí. Intentan identificar la causa de su incertidumbre y actuar al respecto si es posible... metacognición... diagnostican que les falta información y luego determinan cómo mitigar su ignorancia. Buscar información para facilitar una toma de decisiones más informada implica no solo que los grandes simios están monitoreando y controlando reflexivamente el proceso, sino también que están ejerciendo un tipo de racionalidad computacional, ya que deben decidir si la información potencialmente disponible justifica el esfuerzo requerido para obtenerla." 

Los simios son agentes racionales. Planifican metas futuras que actualmente no están experimentando; realizan inferencias lógicamente estructuradas basadas en una comprensión de las relaciones causales e intencionales externas que explican el porqué de los acontecimientos; son autocríticos con sus propios procesos de toma de decisiones, analizando causalmente problemas o conflictos e interviniendo para resolverlos; y demuestran notables habilidades de control inhibitorio y resolución de conflictos de objetivos durante la etapa de ejecución de la acción. Para ello, requieren de procesos ejecutivos más avanzados y mejorados en comparación con los mamíferos en general.

 

Los humanos

La psicología humana es semejante a la de los grandes simios – agentes racionales – solo que la integración de cada individuo humano en el grupo del que forma parte es mucho más intensa que la de los individuos de las especies de grandes simios. Los grupos humanos son organizaciones mucho más integradas que los grupos de grandes simios. Dice Tomasello, p 91

Durante los últimos tres mil millones de años de vida en el planeta, se han producido un puñado de transiciones importantes en la organización de las formas de vida, por ejemplo, la aparición de cromosomas, la aparición de organismos multicelulares y la aparición de la reproducción sexual. En cada caso, la transición se produjo de la misma manera básica: entidades previamente independientes se unieron para actuar como una sola unidad... La aparición de los humanos y su dominio de otros mamíferos se ajustan a este mismo patrón general: los individuos se unieron para formar agentes sociales, sistemas sociales de control de retroalimentación, que podrían perseguir objetivos compartidos que ningún individuo podría alcanzar por sí solo.

¿Cómo se desarrolló la psicología humana a partir de la común con los grandes simios? (p 91 ss.)

Coordinación a través de la reciprocidad y coordinación a través de reglas culturales 

El paso inicial fue que los primeros individuos humanos (antes de la aparición del Homo sapiens) llegaran a colaborar entre sí en interacciones cara a cara para perseguir objetivos cooperativos, especialmente en el contexto de la búsqueda de alimento. Los primeros individuos humanos formaron con otros individuos una agencia conjunta (actuación conjunta, acción colectiva, actuación de varios como si fueran uno). 
El segundo paso fue que los humanos modernos (primeros Homo sapiens sapiens, antes de la agricultura y la civilización) llegaron a formar grupos culturales distintos, cada uno persiguiendo sus propios objetivos colectivos con sus propias prácticas culturales. Los individuos humanos modernos formaron, con otros en su grupo cultural, una agencia colectiva. Ambas son verdaderas agencias porque, en ambos casos se trata de una nueva forma de autorregulación socialmente constituida -la autorregulación normativa- que obliga a los individuos a dirigir y controlar sus acciones no sólo individualmente, sino también a comportarse con los estándares normativos de la agencia compartida en la que participan.
Los individuos que actúan en agencias compartidas son agentes socialmente normativos.

Por ejemplo: los grandes simios buscan alimentos en compañía de otros pero actúan individualmente: “cada individuo intenta capturar el mono – en el caso de los chimpancés – para sí mismo y, al hacerlo, tiene en cuenta tanto las acciones del mono como las acciones probables de los demás chimpancés. Desde un punto de vista psicológico, cada individuo usa a los demás compañeros de caza como ‘herramientas sociales’ para sus propios fines. 
Los humanos, por el contrario,… hace un millón de años… comenzaron a cazar cooperativamente.  
Este período estuvo marcado por una gran expansión de los monos terrestres, como los babuinos, que podrían haber derrotado a los humanos apoderándose de su alimentos - frutos y vegetación - empujándolos a un nuevo nicho de forrajeo. 
La cosa pudo comenzar con o podría haber sido la carroña, esto es, la recolección de carne de los cadáveres, lo que probablemente habría requerido una especie de coalición de individuos para ahuyentar a otros animales interesados en la misma comida. Pero en algún momento, los primeros humanos comenzaron a colaborar más activamente en la caza mayor y en la obtención de algunos alimentos vegetales, por lo general en actividades cooperativas mutualistas del tipo de los juegos 'caza del ciervo' en las que ambos individuos podían esperar beneficiarse de la colaboración si de alguna manera lograban coordinar sus esfuerzos. 
A medida que los primeros humanos comenzaron a obtener la mayor parte de su comida a través de dicha colaboración, se convirtió en una obligación, de modo que los individuos se volvieron dependientes unos de otros, interdependientes, de maneras especialmente inmediatas y urgentes. 
Otra dimensión de esta interdependencia fue la elección de compañero para desarrollar actividades cooperativas. Los individuos poco dotados para o poco dispuestos a cooperar, por ejemplo, porque no podían comunicarse de manera efectiva, no eran elegidas como compañeros. Del mismo modo, los individuos que no estaban motivados para cooperar -por ejemplo, que eran egoístas y trataban de acaparar todo el alimento capturado - también eran rechazados como compañeros. El resultado fue que hubo una selección social extremadamente fuerte que benefició a los individuos cooperativamente competentes y motivados. Los primeros humanos adaptaron sus habilidades de agencia racional de los grandes simios a los desafíos de la búsqueda colaborativa de alimentos. mediante el desarrollo de la capacidad de formar una agencia conjunta con un socio racional. Esto requirió tres conjuntos de adaptaciones que no poseían los grandes simios... 

Michael Tomasello, The Evolution of Agency, 2022


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