jueves, 23 de julio de 2026

Citas: el caso de Jason Arday, Arcadi Espada, San Agustín y la mentira, el párkinson, por qué todos los periodistas son de izquierdas, los odiosos nacionalistas vascos y catalanes, la constitución de 1876 y los padres felices

Fraude en la Universidad de Cambridge: el caso del profesor Jason Arday

La diversity, inclusion & equity crea estos monstruos porque es imposible la refutación del bullshit que producen estos académicos que enseñan e "investigan" en grados Mickey Mouse (es la Facultad de Educación, naturalmente, la que ha contratado a este plagiador).

Breve

Arcadi Espada mete la pata con su columna y, en vez de sacarla, se comporta como un forofo argentino y tira de mantenella y no enmendalla y decide culpar al público

 

Leyre Iglesias puede considerarse como "interpretación auténtica" de la intención de Espada. Pero gente tan inteligente como Urquizu o John Müller o un servidor hemos entendido de manera diferente la columna. Así que, quizá, el problema está en que Espada se pasó de listo y no entendió (¡el tipo que más columnas ha escrito en el periodismo español por edad y laboriosidad!) que el género de la columna, a diferencia de la ficción, no se presta a ese tipo de ironía o juego retórico. No es la primera vez que le pasa a Espada. ¿Qué le hubiera costado aclarar en el primer párrafo que los siguientes van dirigidos contra los que pretenden extraer lecciones políticas del fútbol? 

Pero la cosa es peor para Espada. Aunque España hubiera perdido - a los penaltis, porque los argentinos no tiraron a puerta ni una sola vez - habríamos extraído las mismas "lecciones" sobre la calidad y la cohesión del equipo español. O sea que ni en eso tiene razón Espada. Los resultados futbolísticos no son aleatorios y también en política pierden y ganan las elecciones los que no se lo merecen y analizar por qué, es urgente e importante porque nos va la prosperidad de la sociedad española en ello.

Espada ha tenido suerte esta vez. Al final, sobre fútbol se puede decir cualquier cosa. No como sobre las mujeres, el islam, el síndrome de down o ETA.

El signo y la mentira en San Agustín por Aníbal Sabater

"Un signo es algo que, más allá de la impresión que produce en los sentidos, hace que algo más venga a la mente."  "Por eso miente quien tiene una cosa en mente y expresa otra con palabras o con cualquier signo."Signum est enim res, praeter speciem quam ingerit sensibus, aliud aliquid ex se faciens in cogitationem venire." Quapropter ille mentitur, qui aliud habet in animo, et aliud verbis vel quibuslibet significationibus enuntiat."

Para Agustín, existe un error ontológico cuando el signo exterior y la realidad no están en sintonía, y existe un tipo particular de injusticia que consiste en explotar la confianza del oyente en que el signo y la realidad corresponderán, cuando en realidad no corresponden o no corresponderán. (Aug., Contra mend. 10.24.) Fue sobre esta base que los canonistas defendieron la primacía del texto tanto en disputas contractuales como legales¹ — una primacía que nunca fue absoluta. Como toda la tradición cristiana, reconocieron que cualquier texto positivo recibe su fuerza vinculante de la ley eterna y natural, de la cual debería ser una extensión.

El parkinson quizá se inicie en el aparato digestivo

Durante mucho tiempo se pensó que el párkinson era exclusivamente un problema del cerebro. Las neuronas que producen dopamina se deterioran y aparecen los síntomas motores típicos: temblor, rigidez y lentitud de movimientos. Lo que sugiere este estudio es que, al menos en algunos casos, parte del proceso podría empezar mucho antes fuera del cerebro, en el intestino. 

Los investigadores estudiaron personas que poseen una mutación genética que aumenta muchísimo el riesgo de padecer párkinson, pero que todavía estaban sanas. Si el gen fuera el único factor determinante, cabría esperar que todos o casi todos desarrollaran la enfermedad. Sin embargo, la mayoría nunca la desarrolla.

Al analizar sus bacterias intestinales, observaron que los portadores de la mutación ya mostraban cambios en el microbioma. Su composición bacteriana no era la de una persona completamente sana, pero tampoco la de un paciente con párkinson establecido. Además, las bacterias que faltaban con más frecuencia eran precisamente algunas de las que ayudan a controlar la inflamación. Eso lleva a pensar que un intestino más inflamado podría favorecer que la enfermedad llegue a manifestarse.

El mensaje del estudio es que el gen puede cargar la pistola, pero otros factores, entre ellos el estado del intestino y de sus bacterias, podrían ser los que aprieten el gatillo. 

La conclusión prudente es: el intestino podría formar parte de las primeras etapas del proceso que conduce al párkinson, pero todavía no sabemos si es una causa, una consecuencia temprana o simplemente una señal asociada al riesgo de padecer la enfermedad.

Los graduados universitarios con carreras Mickey Mouse y, por tanto, con salarios bajos, son los más woke/izquierdistas: no hagáis caso a Lola Pons

No hagáis bachillerato de humanidades ni de ciencias sociales. Hacedlo de Ciencias, aunque queráis estudiar Filología Latina. Es de tontos cerrarse puertas. La inteligencia es una fuerza que trata de maximizar la libertad de acción y mantener la posibilidad de elegir. Si dejáis las matemáticas y la física, nunca volveréis a aprender nada que incluya matemáticas o física (o sea, casi todo). Siempre puedes empezar a estudiar latín o historia constitucional de México. 

El estudio dice que el grupo más demócrata (o sea, más a la izquierda) de Estados Unidos no es el de renta más baja ni el de mayor nivel educativo sin más, sino el formado por personas con estudios de posgrado y rentas bajas o medias, aproximadamente entre 30.000 y 60.000 dólares anuales. Según Nate Silver, éste es también el nicho sociológico característico de la Democratic Socialists of America (DSA): personas con alta cualificación educativa pero con una posición económica menos favorable de la que cabría esperar por su nivel de estudios.

Los que hacen carreras Mickey Mouse (periodismo, relaciones laborales, antropología social, magisterio, ciencia política, nutrición, filologías, filosofía, humanidades, psicología, pedagogía, trabajo social...) acaban haciéndose de extrema izquierda y acumulando gatos y odio contra todo lo que se mueve. El estudio sostiene que la DSA capta miembros sobre todo entre individuos que combinan privilegio educativo con cierta frustración económica relativa. Muchos trabajan en profesiones como enseñanza, sector público, trabajo social o entidades sin ánimo de lucro. No suelen ser obreros manuales, pero tampoco constituyen una élite económica. Esto encaja con la hipótesis de la "sobreproducción de élites" de Peter Turchin: más titulados universitarios de los que pueden acceder a puestos especialmente prestigiosos o bien remunerados.

En el extremo opuesto aparecen los votantes más republicanos: personas con ingresos elevados pero bajo nivel educativo. Entre quienes tienen estudios secundarios o menos y rentas superiores a 60.000 dólares, aproximadamente un 60 % apoyó a Trump. El artículo identifica aquí perfiles como pequeños empresarios, contratistas independientes o propietarios de negocios.

Otro hallazgo importante es que estos patrones se mantienen en gran medida dentro de cada grupo racial. Entre los votantes blancos, negros e hispanos, el segmento más favorable a los demócratas vuelve a ser reiteradamente el de alta educación y renta baja o media. Entre los afroamericanos con estudios de posgrado e ingresos entre 30.000 y 60.000 dólares el apoyo a los demócratas alcanza aproximadamente el 95 %, convirtiéndose en uno de los grupos más demócratas de todo el electorado.

Son el grupo con mayor probabilidad de definirse como "muy progresista". Aproximadamente un 21 % de ellos se autodefine así, el doble de la media nacional. Tienden a dar más importancia a cuestiones como derechos LGBT, medio ambiente, relaciones raciales o Palestina-Israel que a cuestiones económicas clásicas.

Los nacionalistas vascos y catalanes son odiosos

Dice Leyre Iglesias sobre el éxito de la selección española entre los jóvenes vascos
 decenas de miles de vascos, muchos de ellos jóvenes, han roto un tabú inmenso, para desconcierto de PNV y Bildu. Y eso es muy importante: esto sí que era la «normalización». Una «normalización» extraordinariamente defectuosa, no vayamos a frivolizar. Ha habido agresiones salvajes -también en Navarra-; han acosado a chiquillas y a familias por llevar la bandera. Esa noche, el «sola y borracha quiero llegar a casa» se tradujo allí en meter en la mochila una camiseta cualquiera y quitarse la de España al despedirse de los amigos. Violencia estructural. 
Tres. Entre los seguidores de España había latinos y magrebíes: ¿a ellos qué les van a contar? Lo curioso es que varios de los atacantes que quisieron doblegar a la admirable concejal del PP Esther Martínez en Bilbao tenían rasgos magrebíes. Abertzales por asimilación, al parecer. No debería sorprender tanto. Según el Sociómetro, entre el modesto 22% de vascos que apoya la independencia, los más favorables, los que marcan el récord, son los nacidos en el extranjero: ¡el 36%! Los poderes públicos trabajan contra la radicalización yihadista de los jóvenes. Contra su radicalización nacionalista no hay, en cambio, ningún plan. Y convendría preguntarse por qué.

 Iglesias se olvida de las declaraciones del jefe nacionalista del gobierno vasco y de Bildu sobre la selección y de la negativa del alcalde de Bilbao, del PNV, a poner la pantalla. Son odiosos. No hacen más que ofender, de manera que el programa del próximo gobierno debería incluir, al menos, los siguientes puntos:

  • suprimir la disposición adicional 1ª de la Constitución, 
  • recuperar las competencias específicas que ostenta el País Vasco y devolverlas al Estado y lo mismo con las diferenciales de Cataluña.
Y solo cuando pasen 20 años durante los cuales los nacionalistas se hayan portado como ciudadanos españoles ejemplares y nos hayan hecho la pelota al nivel que lo haga entonces la inteligencia artificial, pensaremos en modificar, de nuevo el status quo. Solo hacen falta 210 diputados

 Roberto Villa sobre la constitución de 1876 en The Objective

 La historia constitucional no es una disciplina que se cultive demasiado en España, y eso ha hecho que el examen de los códigos anteriores al de 1978 se haya realizado, en el ámbito jurídico, desde ópticas presentistas que responden a las inquietudes de un positivismo estrecho, cuando no de un ideologismo que discrimina entre textos «progresistas» y «conservadores», valorando a los primeros por sus intenciones y a los segundos por sus resultados, incluso cuando resulta difícil hacer derivar esos efectos de las propias constituciones.

La Constitución de 1876 suele emparejarse, así, con el lema costista de la «oligarquía» y el «caciquismo», como si ambos fenómenos fueran emanaciones suyas y no le hubieran precedido, y eso en la medida en que respondieran a realidades claramente definibles. Tampoco había nada en esa Constitución que estableciera o estimulara el turno pactado de los partidos, que fue un acuerdo posterior para asegurar la alternancia pacífica en un momento en que no podía hacerlo el cuerpo electoral. En definitiva, una brocha gorda que supondría, aplicado el mismo criterio, atribuir a la Constitución de 1931 el rosario de violencia política que condujo a la Guerra Civil, o a la de 1978 la persistencia de los casos de corrupción en nuestra vida pública.

Cambio asombroso en los datos sobre la paternidad: los casados con hijos son ahora los más felices por Roy Baumeister

De hecho, Rachel Wilson ha argumentado recientemente que el éxito del feminismo, que comenzó en la década de 1970 y ahora se ha extendido ampliamente, ha coincidido con un declive constante en la felicidad femenina. Ella opina que la educación feminista (que abarca la mayor parte de la educación, especialmente en las escuelas actuales) ha convencido a las mujeres de que deben ser como los hombres, lo cual, según Wilson, no es una fórmula eficaz para la felicidad femenina. (Cabe señalar que muchos comentaristas afirman ahora lo contrario: que inculcar a los hombres el comportamiento femenino y educar a los niños como niñas también ha sido perjudicial para los hombres, aunque esto podría manifestarse en hombres con menor calidad de vida en lugar de hombres infelices).

Evaluaciones de atractivo facial realizadas por personas del mismo sexo y del sexo opuesto.

Desde Darwin hasta Dawkins, diversos autores han señalado que, en la especie humana, se considera a las mujeres el «bello sexo», mientras que, en la mayoría de las especies, son los machos quienes exhiben rasgos más elaborados y vistosos. Aunque esta inversión de los roles sexuales típicos se ha debatido durante mucho tiempo en la literatura científica, nunca se había verificado empíricamente. En este trabajo, presentamos un metaanálisis transcultural a gran escala sobre las evaluaciones de atractivo facial realizadas por personas del mismo sexo y del sexo opuesto. Nuestros hallazgos aportan evidencia sólida de la existencia de una brecha de atractivo de género (GAP, por sus siglas en inglés), en la que los rostros femeninos se perciben como más atractivos que los masculinos, independientemente del sexo de los evaluadores, la cultura, la raza y el grupo de edad. Sorprendentemente, esta brecha es más pronunciada entre las evaluadoras, quienes valoran a otras mujeres de forma sustancialmente más alta que a los hombres, mientras que las caras masculinas reciben puntuaciones de bajo nivel similares por parte de ambos sexos; 

... esta brecha desaparece cuando se trata de autoevaluaciones. Los análisis morfométricos muestran, además, que el dimorfismo sexual de la forma facial explica una parte sustancial de la brecha. Asimismo, observamos una tendencia hacia un mayor nivel de exigencia entre los evaluadores varones. Este estudio se basa en la mayor colección mundial de datos sobre atractivo facial reunida hasta la fecha, la cual ponemos a disposición del público para facilitar futuras investigaciones. En conjunto, estos resultados demuestran que los juicios sobre el atractivo facial van mucho más allá de la elección heteronormativa de pareja y reflejan la influencia conjunta de la estructura facial, las características de quienes evalúan y el contexto sociocultural.

 Eugen Wassiliwizky, Brendan P. Zietsch, Karel Kleisner, Fredrik Ullén; The gender attractiveness gap. Proc. R. Soc. B 1 May 2026; 293 (2071): 20260362. 

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