Asunto: Queja sobre los efectos contraproducentes del Reglamento (UE) 2019/2144 en la seguridad vial debido a la intrusividad de los sistemas ADAS
A la atención de la Comisión Europea
Dirección General de Mercado Interior, Industria, Emprendimiento y Pymes
(o Dirección General de Movilidad y Transportes)
Me dirijo a la Comisión Europea para formular una queja y, al mismo tiempo, una llamada de atención sobre los efectos prácticos del Reglamento (UE) 2019/2144, relativo a los requisitos de homologación de los vehículos en materia de seguridad general, en particular en lo que se refiere a la obligatoriedad y al diseño funcional de los sistemas avanzados de asistencia a la conducción (ADAS).
Como conductor habitual de un vehículo de reciente matriculación, plenamente conforme con la normativa europea vigente, he podido comprobar de primera mano que determinados sistemas ADAS obligatorios —especialmente el asistente inteligente de velocidad, el mantenimiento de carril y los sistemas de detección de atención o distracción— generan un flujo continuo de advertencias acústicas, visuales y táctiles, con activaciones reiteradas incluso en situaciones de conducción seguras y controladas.
Mi preocupación no se refiere a la finalidad de la norma, que comparto plenamente, sino a su resultado práctico. La experiencia real de conducción muestra que la acumulación constante de avisos, correcciones automáticas, pitidos, mensajes en pantalla e intermitencias puede provocar un estado de ansiedad, sobrecarga cognitiva y distracción adicional en el conductor. Paradójicamente, el conductor se ve obligado a prestar atención no solo a la vía, sino también a desactivar, confirmar o compensar continuamente la actuación del sistema.
En estas condiciones, el sistema deja de ser una ayuda y se convierte en un factor perturbador de la conducción. El riesgo no es meramente subjetivo: un conductor sometido a estímulos constantes, muchos de ellos irrelevantes o reiterativos, puede experimentar una disminución de la atención efectiva a la carretera, reacciones defensivas o incluso maniobras bruscas motivadas por la sorpresa o la irritación. Desde esta perspectiva, es razonable temer que, en determinados contextos, estos sistemas puedan contribuir a generar más riesgo del que pretenden evitar, especialmente en conductores experimentados, en vías secundarias o en situaciones que exigen concentración sostenida.
Según la información facilitada por el propio fabricante de mi vehículo, el diseño de estos sistemas responde estrictamente a exigencias de la normativa europea, que impediría tanto su desactivación permanente como la mitigación sustancial de la frecuencia o intensidad de los avisos. Ello sugiere que el problema no es una mala implementación aislada, sino un efecto estructural del marco regulatorio adoptado.
Por ello, me permito solicitar respetuosamente a la Comisión que
Primero. Evalúe de manera empírica y no exclusivamente teórica el impacto real de la intrusividad de los sistemas ADAS obligatorios sobre el comportamiento del conductor y la seguridad vial efectiva.
En este sentido, estos considerandos del Reglamento son muy poco convincentes
Los sistemas avanzados de frenado de emergencia, los asistentes de velocidad inteligentes, los sistemas de emergencia de mantenimiento del carril, los sistemas de advertencia de somnolencia y pérdida de atención del conductor, los sistemas avanzados de advertencia de distracciones del conductor y el detector de marcha atrás son sistemas de seguridad que tienen un elevado potencial de reducción de las cifras de víctimas de accidentes.
¿Se ha evaluado empíricamente esa reducción? ¿Cuál es el coste proporcional para vehículos de baja gama?
(11) Debe disponerse de la posibilidad de desactivar el asistente de velocidad inteligente, por ejemplo, cuando el conductor reciba advertencias falsas o información inadecuada como consecuencia de las inclemencias del tiempo, de indicaciones viales provisionales contradictorias en los tramos de obras, o de señalización vial confusa, defectuosa o inexistente. Esta función de desactivación debe quedar bajo control del conductor. Debe permitir la desactivación del asistente de velocidad inteligente por el tiempo que sea necesario y su fácil reactivación por el conductor. Cuando el sistema esté desactivado, puede facilitarse información sobre el límite de velocidad. El sistema debe estar siempre activo a partir del encendido del vehículo y se debe indicar en todo momento al conductor si el sistema está activado o no.
Segundo. Considere si el actual enfoque normativo, centrado en la activación permanente y en el aviso constante, respeta adecuadamente los principios de proporcionalidad y de eficacia y sobre todo, si no tiene efectos contrarios a los pretendidos al irritar al conductor y, eventualmente, a distraerle de la conducción. En tal caso, la Unión Europea sería responsable de los accidentes que la implantación de estos sistemas de seguridad causase.
Tercero. Explore la posibilidad de introducir mayor flexibilidad regulatoria en el diseño de la interfaz hombre‑máquina, permitiendo configuraciones menos intrusivas sin comprometer los objetivos de seguridad. En particular, eliminando la obligación de que el sistema esté "siempre activo a partir del encendido del vehículo". Bastaría con que al encenderse, el vehículo "pregunte" si el conductor quiere activar los sistemas de asistencia a la conducción. Esta sería una medida menos intrusiva y no solo igualmente eficaz, sino menos peligrosa pra la seguridad vial.
La seguridad vial no depende únicamente de la presencia de sistemas técnicos, sino también de la confianza, serenidad y concentración del conductor. Una regulación que degrade sistemáticamente la experiencia de conducción y genere ansiedad constante corre el riesgo de producir efectos contraproducentes.
La Unión Europea tiene una ganada fama de sobrerregulación que, a menudo, tiene efectos contrarios a los pretendidos y que está convirtiendo a los pueblos de Europa en sociedades cada vez menos libres.
Y, last but not least, resulta que uno no puede quejarse ante la Comisión Europea al respecto. Otro ladrillo en el muro de la pérdida de libertad de los europeos.
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