lunes, 8 de julio de 2024

La conjura contra España (LXXIX): las bobadas de Innerarity - premio Príncipe de Viana - sobre el estado de derecho

 

foto: JJBOSE

El concepto de Estado de derecho ha sido siempre una realidad controvertida, ha evolucionado a lo largo de la historia y ciertas interpretaciones están reduciéndolo actualmente a su dimensión coercitiva.

Tres bobadas en la misma frase. Primero, la idea de Estado de Derecho - rule of law - no es una especialmente "controvertida". Hay acuerdo respecto de lo que significa. Segundo, ¿hay algún concepto histórico que no haya "evolucionado"? Tercero: ¿a qué interpretaciones se refiere? No conozco nadie sensato en la academia jurídica que pretenda que el Estado de Derecho se ¿reduce? al monopolio del Estado sobre el uso de la violencia legítima en un territorio, si es eso lo que quiere decir. 

 Siendo una conquista de las sociedades democráticas, oír esta expresión en el combate político presagia que algo va a ser prohibido y que la creatividad política se va a estrechar en el marco de una legalidad entendida de la manera más restrictiva. Esta mutación semántica y narrativa no es exclusiva de las llamadas “democracias iliberales”; en buena parte de las que no merecerían esa denominación se observan fenómenos inquietantes en este sentido.

Aquí demuestra Innerarity que no tiene ni idea de lo que habla. El estado de derecho no es una conquista de las sociedades democráticas sino de las liberales. Es un sistema de control del poder político. Pero no se lo voy a explicar a un tipo que tiene una cátedra en el Instituto Europeo de Florencia. También es investigador de Iberbaske y ha sido Premio Príncipe de Viana. ¡Qué ocasión para haber elegido a una mujer en su lugar! ¿Entienden por qué son necesarias las cuotas? Para que los premios y las cátedras no se los lleven varones tan mediocres como éste. 

Las actuales trifulcas en torno al poder judicial se inscriben en una simplificación populista de la idea del Estado de derecho, en una reinterpretación del concepto en términos de legalidad y orden público que erosiona su dimensión liberal y tiene efectos antidemocráticos. El lema “ley y orden”, la apelación a la mano dura y la severidad, forman parte de una narrativa que está pensando más en la policía que en el Estado, en el monopolio de la violencia legítima que en la soberanía popular, en el derecho penal más que en los derechos sociales, en los castigos más que en las prevenciones.

¿Quién habla de 'ley y orden' cuando se refiere al estado de derecho? Innerarity, en su desvergonzada defensa de sánchez y de los nacionalistas más retrógrados de Europa lo mezcla todo. ¿Qué tiene que ver todo este párrafo con el Estado de Derecho? Si se habla ahora mucho de eso es porque los gobernantes nacionalistas - los políticos - y los gobernantes socialistas - en Andalucía - han hecho prevalecer su voluntad sobre la ley. Y el estado de derecho exige que todos los políticos se sujeten a la ley y para que tengan "incentivos" para hacerlo, el que se salta la ley, especialmente si es un político, tiene que ir a la cárcel. Solo así, el siguiente gobernante se someterá, como dice la Constitución "a la ley y al derecho" voluntariamente. 

En el centro de la concepción liberal y democrática del Estado de derecho no está el Estado que ordena o penaliza sino la contención del poder estatal, sus limitaciones y la obligación de justificar sus decisiones. Pero su resignificación actual no lo entiende como un instrumento para protegernos frente a los poderosos intereses dominantes sino para legitimar la fuerza del Estado; no consiste en ponderar la medida correcta del poder como de asegurar que “todo el peso” del poder recaiga sobre el destinatario de la acción estatal; no se está pensando en la protección de las minorías sino en proteger a la mayoría de la criminalidad; se defiende el dominio de derecho y la palabra dominio parece tener más importancia que el derecho. Este es el contexto que explica el hecho de que algunos miembros del poder judicial se sientan llamados a defender al Estado más que al derecho, a la nación y no a las personas.

Este párrafo está lleno de falsos dilemas. No hay un dilema entre el Derecho que impone penas - no el Estado, el Derecho - y el Derecho que establece normas que limitan y contienen a los que ocupan los cargos públicos. No hay contradicción sino perfecta coherencia entre establecer límites a lo que los políticos pueden hacer y establecer sanciones, draconianas incluso, para los políticos que se saltan esas barreras de contención. Se trata, sí, de que caiga todo el peso de la ley pero no sobre el ciudadano sino sobre el político que se la salta. Eso es lo que relaciona el Código Penal con el Estado de Derecho. La frase final del párrafo contiene un nuevo falso dilema y es especialmente boba: los jueces aplican la ley. Así, naturalmente, defienden al Estado cuyas leyes han de aplicar. Defender la ley y al Estado es defender la nación y a los ciudadanos de ese Estado. ¿Por qué se empeña Innerarity en ligar falacias lógicas y embarullarlo todo? ¿No le rige la cabeza?

El reduccionismo del Estado de derecho implica también un encogimiento de su autoridad, que es fuerte para unas cosas (por ejemplo, las relativas a la identidad nacional) y no para otras (como la intervención en la economía), que exagera unos hechos (califica con mucha ligereza algunas reivindicaciones o protestas como sedición o terrorismo), mientras que resuelve con una negociación los delitos fiscales, que combina la severidad en política interior con una laxitud en relación con ciertas cosas que se hacen en el mercado.

Aquí, el nacionalista se cuela entre la verborrea. ¿Quién es el sujeto que es "fuerte para unas cosas y no para otras"? ¿Quién "exagera unos hechos... mientras resuelve con una negociación los delitos fiscales"? ¿El Tribunal Supremo? ¿El Código Penal? ¿García Ortiz? ¿Franco? ¿Se refiere a Zapatero que indultó a un banquero? ¿O a los jueces que condenaron a Mario Conde a 6 años de cárcel? ¿Sabe de quién habla? ¿No es España un país magnánimo con los nacionalistas que dan golpes de estado incruentos que ni siquiera existe un tipo en el Código Penal que permita sancionar su desprecio por el estado de derecho? ¿De qué habla Innerarity? ¿Por qué le publican nada de lo que escribe? 

Una muestra de esta regresión es el modo de entender la acción policial y judicial en relación con el ejercicio de los derechos de manifestación y expresión. El Estado de derecho liberal fue pensado como un marco para permitir la contestación democrática de la autoridad y no para sustraerla de cualquier cuestionamiento. Actualmente, en muchas ocasiones y en no pocos países, los delitos cometidos por la policía no son examinados con la perspectiva liberal del Estado de derecho sino justificados conforme a esa interpretación securitaria y reductiva de garantizar el orden público. Pensemos en el modo como la policía ha reprimido algunas protestas contra la actuación del Gobierno de Netanyahu en Gaza. La forma más banal en la que se desliza una mentalidad iliberal es el hecho de que se oiga muchas más veces la cantinela de la confianza en las fuerzas y cuerpos de seguridad que el derecho de la ciudadanía a expresar libremente su opinión. En este campo, la revisión de la llamada ley mordaza de 2015 debería estar en la agenda de la regeneración democrática.

El Estado de derecho no se pensó para permitir "la contestación democrática de la autoridad". Al contario. Para que el pueblo no tenga que hacer la revolución contra los gobernantes que se saltan le ley, un estado de derecho hace caer "el peso de la ley" sobre los gobernantes que se la saltan. Pero ahora la falacia en la que Innerarity incurre es en la de "voy a coger una anécdota y voy a deducir de ella una tesis de un alcance semejante a la ley de la gravedad". De la represión policial de una manifestación contra Netanyahu deduce que el estado de derecho está en decadencia. Este tipo es el intelectual de cabecera de Pedro Sánchez. Copilot desmonta sus textos rápidamente. Por lo que se ve, más rápidamente que Pepa Bueno, que sigue publicándole en EL PAÍS

Innerarity sigue acumulando bobadas. Lo siguiente es relacionar la inmigración con el estado de derecho y criticar a Vox aunque, con estas críticas (que la persecución de las mafias no debería conducir a que no ayudáramos a los pobres subsaharianos) tan bobas, Vox puede estar tranquilo. Pero entra ya en delirio cuando dice que "No es extraño que la apelación al Estado de derecho, al nuestro, sirva luego para normalizar ciertos discursos racistas" y, en su línea de deducir una ley de la física de una anécdota - a menudo inventada - afirma que "no se trata tanto de un comportamiento inadecuado de ciertos funcionarios, sino de algo estructural". Para Innerarity, todo lo que hacen los no-nacionalistas es "estructural"

Y acaba, naturalmente, diciendo que el Estado de Derecho tenía que haber permitido a los golpistas catalanes salirse con la suya y no haber perseguido penalmente a sus líderes a pesar de que sus conductas encajasen en varios tipos penales del Código Penal "de la democracia". Su propuesta es que el Estado negocie con terroristas y con golpistas (supongo que siempre que no sean de extrema derecha) y que les deje hacer lo que les parezca, porque España es una "democracia que garantiza el pluralismo político, delibera y negocia". Cuando Vox gobierne en una Comunidad Autónoma y decida ponerse al margen de la ley, oiremos a Innerarity pidiendo negociación y pluralismo, pidiendo que se supriman los tipos penales en los que hayan incurrido los políticos de extrema derecha y pidiendo que los jueces y fiscales no actúen contra Vox. 

Un párrafo más arriba ha puesto a parir a Europa por lo de la emigración. En el siguiente la alaba porque protegieron a Puigdemont. 

Y termina con la verborrea tan típica suya. Si queremos "hacer valer" el Estado de derecho 

es necesario combatir también aquellas condiciones estructurales que implican alguna forma de dominación" (SIC), cuya eliminación es también un objetivo de las leyes. El concepto de Estado de derecho exige el sometimiento de los poderosos al derecho y, por tanto, la protección a quienes carecen de poder. Por eso ha podido evolucionar desde una mera defensa de la propiedad a un instrumento de democratización y avances sociales" 

¿Ven como no tiene ni idea de lo que hab la?  ¿Cómo acabar con la ultraderecha? 

defender un “imperio de la ley” que se ponga también al servicio de la generación de nuevos derechos, con ocasión del creciente pluralismo social o a la hora de abordar crisis que no estaban previstas en el ordenamiento jurídico del siglo XIX.

¿Qué tienen que ver los "nuevos derechos" whatever it means con el Estado de Derecho? Me encanta lo de "con ocasión del". Lo de las crisis no previstas en el siglo XIX se referirá, supongo, a que en el Código Penal de 1995 los mejores penalistas españoles consideraran oportuno no tocar el delito de sedición. 

Daniel Innerarity, Estado de derechas, EL PAIS, 8 de julio de 2024

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