El otro blog para cosas más serias

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martes, 3 de julio de 2018

La división del trabajo, la creación de organizaciones, la socialidad y el descuento del futuro

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Foto: @thefromthetree

Recojo a continuación, tres extractos de tres artículos que me han parecido de gran interés. El primero, porque permite entender mejor cómo se constituyen las organizaciones complejas a partir de unidades simples y cómo son las relaciones entre las unidades simples las que “cimentan” la unión entre ellas y que pasen  de ex pluribus, unum, como reza el escudo de los Estados Unidos. Lo más espectacular de este primer estudio es la conclusión de que la división del trabajo es causa – no consecuencia – de la constitución o formación de organismos más complejos.

Un razonamiento semejante puede aplicarse a las organizaciones sociales, esto es, a la unión de individuos en un grupo o a la unión de bienes – cosas – en un patrimonio que sirve a un fin común a los miembros – humanos – de un grupo o a un fin específico perseguido por un individuo. Véase esto de Vanberg sobre la “constitución” de las organizaciones. En la constitución de las organizaciones sociales, la dirección de la relación de causalidad entre la división del trabajo y las organizaciones es obvia: la organización se constituye para aprovechar las ventajas de la división del trabajo (además de las economías de escala), por tanto, la organización precede a la obtención de tales ventajas. Parece que en la Biología la dirección de la relación causal es semejante.

Una vez constituida la relación/conexión entre las unidades previamente independiente, la estabilidad del (nuevo) organismo depende de lo fácil que sea para las “unidades” que lo forman volver a su “ser natural”, esto es, desconectarse. Y tal desconexión será menos probable cuanto más “especializados y dependientes entre sí se vuelvan los seres unicelulares”. El mecanismo genético es el de los genes reguladores de la división celular. El organismo multicelular debe desarrollar mecanismos reguladores de los genes que garanticen que las células dejan de dividirse y se acompasan con las células vecinas.
La forma de investigar grandes transformaciones en la Biología es coger lo que “parece ser un paso importante en la Evolución (la transición de los seres unicelulares a multicelulares) y convertirlo en un conjuntos de cambios o pasos menores”. Cuanto más especializados y dependientes entre sí se volvían las células de los organismos complejos, más difícil era volver a un estilo de vida propio de un ser unicelular. Los biólogos evolutivos Guy Cooper y Stuart West de la Universidad de Oxford en el Reino Unido confirmaron recientemente esa imagen en simulaciones matemáticas. 
… Cuando un organismo da el salto a la multicelularidad, debe desarrollar redes reguladoras de genes para garantizar que sus células dejen de dividirse en el momento apropiado y funcionen al mismo ritmo que sus vecinas. Goode y sus colegas sugirieron que en el cáncer, las mutaciones que paralizan las redes provocan que esas restricciones (a la división celular) se descompongan, lo que da rienda suelta a los genes adecuados para un estilo de vida unicelular para impulsar el crecimiento. Los cánceres parecen "deshacer las restricciones moleculares y los controles que evolucionaron para permitir la vida multicelular", dice Goode.

The momentous transition to multicellular life may not have been so hard after all 

Elizabeth Pennisi

En esta conversación con la economista Lisi Krall se aborda una cuestión relacionada: ¿qué relación hay entre la ultrasocialidad humana y la división del trabajo? Lo que dice Krall es que la posibilidad misma de dividir las tareas exige que la especie de la que estemos hablando tenga tales capacidades sociales, lo cual, relaciona el incremento de la socialidad en la especie humana – somos ultrasociales – según la economista, con el paso de ser cazadores-recolectores en agricultores
Sin la capacidad para dividirse el trabajo - y no todas las especies tienen esa capacidad, como sí tienen las hormigas y las termitas -…  creo que los humanos no se habrían podido dedicar a la agricultura y ciertamente tampoco se habrían podido desarrollar las Sociedades humanas de tan gran envergadura como las que se desarrollaron hace cinco mil años... (Tras la aparición de la agricultura, extrajimos la)… reserva de carbono (que había bajo tierra) y comienza la división del trabajo, la producción de excedentes y la expansión de la división del trabajo. Las jerarquías comienzan a desarrollarse y nos involucramos en un vasto sistema autorreferencial de expansión. Y luego se obtiene el desarrollo de los mercados, y los mercados tienen su propia dinámica institucional y evolutiva en la que se pasa de los mercados como lugar de intercambio de excedentes a una economía de mercado donde el propósito de la economía es la producción de plusvalor, beneficio, reinversión y expansión.

Creo que el problema más serio es que tuvimos un tipo de evolución social, que comenzó con la agricultura, que nos puso en un camino de expansión e interconexión y que nos llevó, en última instancia, a la organización jerárquica de la sociedad… Ese es un camino del que no podemos apartarnos ni desandar. Pero, en todo caso, la agricultura no podría haberse establecido como forma de obtención de alimentos si los humanos no tuviéramos esa capacidad intrínseca para repartirnos las tareas y para la sociabilidad. Las palabras de Wes Jackson aquí son oportunas: con la agricultura nos convertimos en una especie fuera de contexto.

New Ecological Economics: Superorganism and Ultrasociality, Lisi Krall

El Wes Jackson al que cita (“con la agricultura nos convertimos en una especie descontextualizada”) es este del que recogemos una charla que dio hace cuarenta años a continuación. Se refiere a la destrucción del suelo agrícola por parte de la Humanidad. Y hace referencia a cómo arrasamos con los bosques de Eurasia y luego de todo el mundo (empieza con España y la construcción de barcos)
Quizás los más notables son los españoles, que gastaron gran parte de lo que quedaba de sus bosques y suelos en saquear tierras extranjeras. Luego le tocó a Inglaterra, que después de la derrota de la Armada Invencible, arrasó sus bosques para gobernar los océanos durante trescientos años.
Luego añade lo siguiente –esto es lo interesante -
Es bueno recordar que la agricultura nos hizo inclinarnos sobre la tierra muchas horas al día, tantas que la vida devino muy desagradable. El Homo sapiens, tras la invención y consolidación de la agricultura se convirtió en una especie descontextualizada, y la actividad que la sacó de su contexto fue la propia producción de alimentos. Tan desagradable es, desde la agricultura extensiva hasta la realizada a gran escala que cuando los humanos lo hacían todo por sí mismos, es fácil imaginar la bendición que supuso utilizar animales de tiro para sustituir al trabajo tradicional de cultivo y cosecha de alimentos.
Esta idea de que la vida humana era mucho más agradable antes de la invención de la agricultura ha estado muy extendida hace décadas y hoy no tanto. Pero lo que sí que ha “resistido” es la idea de que nuestro cerebro de cazadores-recolectores no está diseñado para pensar en el largo plazo (¿recuerdan lo del descuento hiperbólico?). La explicación que da Jackson de cómo nos vimos obligados como especie a pensar más en el futuro y a pensar en el largo plazo sí que tiene sentido
Como cazadores recolectores, recogíamos nuestra comida sin pensar en el mañana. Los primeros huertos cambiaron todo, pero no desde el principio porque los huertos servían entonces, simplemente, para completar la dieta con cultivos de ciclo anual, en América, como las patatas, las alubias, el amaranto y el maíz, mientras que en Eurasia se cultivaban los cereales como trigo, arroz, cebada, avena, etc. 
A medida que las parcelas en el jardín aumentaban de tamaño para convertirse en campo de cultivo sucedieron dos cosas nuevas: un nuevo lenguaje global estaba naciendo, y había una comprensión de que ya no podíamos, simplemente, dejar de pensar en el mañana. Un cazador recolector sólo tenía un horizonte temporal de uno a siete días en lo que a la planificación se refiere, pero un agricultor tenía que planificar para un período mínimo de un año. 
El José de la Biblia se hizo famoso como primer Ministro de Agricultura al planificar con siete años de antelación o, más exactamente, catorce años. Recuérdese su profecía de siete años de abundancia que vendrían seguidos por siete años de hambruna. Es un gran shock para una mente paleolítica tener que planificar con una anticipación, no de un día o siete días o incluso 365 días, sino por 2.500 a 5.000 días.

Call for a Revolution in Agriculture 

Wes Jackson



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