El otro blog para cosas más serias

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lunes, 9 de julio de 2018

La prensa posmoderna apoya al gobierno más posmoderno de la democracia

Marias Painting Detail

DE NOBIS FABULA NARRATUR-detail 1-Miriam Escofet

¿Se acuerdan de Zapata y la exploración de los límites del humor en twitter con chistes sobre judíos y víctimas del terrorismo? A EL PAIS se le ha escapado hoy el ramalazo posmoderno y en el titular más amable posible con el amado-lider afirma que “Sánchez y Torra exploran los límites del diálogo en Cataluña”. Apoyo posmoderno al Gobierno más posmoderno de la democracia española. Por posmoderno entiendo aquella aproximación a la realidad que consiste en afirmar que no hay realidad objetiva que describir con palabras y que todo son textos e interpretación de los textos.

Pero el posmodernismo de EL PAIS de Soledad Gallego-Díaz no se limita al apoyo al Gobierno más posmoderno de la democracia (todo son gestos, todo es simbólico) en sus titulares. Alcanza de lleno, no podía ser de otra forma, a los artículos editoriales. Lo que no resulta tan obvio es que alcance al panel de periodistas-que-escriben-papers e incluso a las noticias. Todo en el mismo ejemplar, el del día de hoy. Veamos.

El editorial de hoy es sobre la LOMCE

El objetivo del artículo es convencer a los sufridos lectores de EL PAIS que este Gobierno lo hace todo bien, incluso, cuando centra la urgencia de la reforma de la LOMCE, no en adoptar las medidas que garanticen la mejor calidad de la enseñanza en España o, más realistamente, su simple mejora, sino – posmoderno EL PAIS – en las cuestiones simbólicas que llevamos discutiendo desde hace cuarenta años y que han provocado los bandazos en la legislación educativa. Dice EL PAIS que es urgente volver a dar un bandazo que lleve al próximo gobierno de centro—derecha a volver a modificar la legislación educativa. Pero la cosa es grotesca porque la muy posmoderna editorialista de EL PAIS le pide al PP que coopere en la derogación de la LOMCE y en la puesta en práctica del ideario educativo socialista. Hemos llegado a tal altura en la autoestima moral por parte del posmodernismo feminista que se sienten legitimados para exigir a la oposición la renuncia a su ideario político en el altar de un gobierno ultraminoritario que hace concesiones a populistas y separatistas cada vez que le conviene. El editorial es posmoderno porque ninguna de las “tesis” que en él se mantienen está comprobada científicamente ni existen estudios que avalen que explicando los “valores” en una asignatura específicamente destinada a tal fin se logre nada concreto en las cabecitas de nuestras niñas y nuestros adolescentes. Lo de los itinerarios educativos es discutible pero ¿puede pedirse al PP que renuncie a ese rasgo del sistema educativo porque el PSOE llevara en su programa, desde la misma fecha de aprobación de la LOMCE la derogación de ésta?

Como decimos, el posmodernismo de EL PAIS – falta de argumentos racionales basados en datos empíricos y su sustitución por afirmaciones de elevada moralidad – no se limita a los titulares y a los artículos editoriales. Llega a la mismas noticias. Por ejemplo, en el día de hoy se publica una noticia a toda plana

sobre los esfuerzos del centro de supercomputación de Barcelona por atraer chicas a la informática

Ya el titular anuncia cómo la realidad se sustituye por el deseo y la pasión en el diario de referencia español: “Las chicas querrán ser ingenieras”. O no. Mire usted, Pere Ríos. Los estudios indican que, aunque puede haber algo de estereotipos en la elección de carreras por parte de las mujeres, en buena medida, las mujeres de los países más ricos y más igualitarios huyen de las carreras relacionadas con la ingeniería y con la informática y, sin embargo, casi monopolizan las carreras de ciencias relacionadas con la salud. Por tanto, es falso – Defensora del Lector, por favor, péguele un toque a Pere Ríos – que “la presencia minoritaria de ingenieras o informáticas… se explica… por los estereotipos sociales, la ausencia de referentes y la estigmatización de esa opción profesional”. Eso es lo que querrían las feministas posmodernas. Que las preferencias ni la biología explicasen nada. Que todo fueran constructos culturales y presión social. Pero no es así. En buena medida, esas cifras se explican por las diferencias entre hombres y mujeres en lo que a sus preferencias laborales se refiere.

Y la toma de EL PAIS por parte del posmodernismo feminista alcanza, incluso,

a la sección de Economía

En ella, Estefanía afirma con desparpajo que la baja calidad del empleo creado se debe a la reforma laboral de 2012, como si el empleo creado en los años anteriores a su entrada en vigor fuera de alta calidad. Decimos con desparpajo porque Estefanía sabe más – eso cree él – que la OCDE con todos sus expertos. Seguimos sin entender por qué EL PAIS no apoya el contrato único.

Pero la cosa es peor. En la magnífica noticia titulada La recuperación económica no reduce la brecha entre las rentas altas y las bajas, el periódico se desmiente a sí mismo ya que los gráficos que en ella se contienen indican una reducción progresiva del índice Gini y una reducción leve, pero reducción, de la relación entre los ingresos del 20 % que más ingresa respecto del 20 % que menos ingresa. Pero el mal no está solo en lo engañoso del titular. Está en que EL PAIS disfraza como un problema de desigualdad lo que es un problema de pobreza. El problema de España es que no reduce la pobreza todo lo que debiera porque las clases medias impiden la redistribución a favor de los más pobres. Esto es de sobra conocido y está documentado, entre otros por el nuevo director general del ramo Pau Mari-Klose. Nuestros ricos no son especialmente ricos ni ganan mucho más que nuestros pobres en comparación internacional. Por tanto, es hipócrita que el mismo periódico que, el día anterior, había alabado la reducción del IVA al cine y no ha puesto el grito en el cielo porque se gasten miles de millones en televisiones públicas o en subir las pensiones, se rasgue las vestiduras ahora cuando comprueba que nuestro Estado redistribuye muy poco hacia los más pobres. Naturalmente, no se puede redistribuir a favor de las clases medias y a favor de los pobres a la vez. Porque las clases medias están compuestas por el 60 y 70 % de la población y cuando quieres darle algo al 70 % de la población, no te queda dinero para nada más.

En fin, que EL PAIS progresa adecuadamente hacia la fusión con esas otras publicaciones de cuyo consejo de administración, al parecer, también forma parte su directora.

No se pierdan, sin embargo, la columna de Juan Claudio de Ramón

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